“El año más violento”, de J.C. Chandor

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Título original: “A Most Violent Year” (2014).

Dirección: J.C. Chandor.

Intérpretes: Oscar Isaac, Jessica Chastain, Albert Brooks, David Oyelowo, Christopher Abbott, Peter Gerety, Alessandro Nivola.

Duración: 124 min.

Nueva York, 1981. Uno de los años con mayor índice de criminalidad y delincuencia. La inseguridad contamina la ciudad y el dictado de la fuerza está a la orden del día. Nadie está a salvo.

Abel Morales (grandísimo Oscar Isaac) es un empresario (y emigrante) que suministra combustible y cuyo negocio pretende expandir comprando unas propiedades cerca del río. Para ello, realiza una oferta a unos judíos, les entrega un depósito con todos sus ahorros y se compromete a pagar el resto en un plazo concreto. Sin embargo, una serie de asaltos a punta de pistola sobre los camiones que transportan el combustible provoca que su economía vaya menguando. Además, se ve amenazado en su propio hogar por un intruso, asaltante o matón de poca monta. Alguien está tratando de pararle los pies, de frenar su progresión, o al menos eso parece. Por si fuera poco, la Fiscalía le pisa los talones por indicios de actividades ilegales en su compañía, como ingresos no declarados o impago de impuestos. Y el banco al que solicita el préstamo para pagar a los judíos se echa atrás.

Sin recursos, en situación de debilidad, comenzará una carrera para conseguir el dinero y no arruinar sus esperanzas. Así pues, en el contexto de América como una tierra de posibilidades que premia al emprendedor, se desarrolla esta historia de un hombre que desea mantenerse incorrupto y decente a pesar de todas las trabas, un tipo honesto que quiere ceñirse a lo legal y huir de las prácticas gangsteriles (hasta hay una broma al respecto)… en contraposición a su esposa (deliciosísima la Chastain), hija de un mafioso que se va revelando como una Lady Macbeth moderna cuyo enfoque de la vida (¡la supervivencia!) se basa en la violencia y el trapicheo, es decir, lo mamado desde la cuna. Esa confrontación de caracteres en el propio núcleo familiar (con hijas pequeñas de por medio que -lo celebro- casi son figurantes) resulta uno de los detalles más interesantes del inteligente guión de Chandor, que lejos de amoldarse a la tradición gangsteril del auge y caída, de la redención o condena, de la violencia como respuesta y catarsis, opta por seguir otro camino, que es el de alcanzar el Sueño Americano rigiéndose por una legalidad que en sí misma está corrupta por definición, sujeta a un juego de intereses en el que las influencias, el poder y el dinero toman el mando de los designios humanos.

En otras palabras, Chandor es respetuoso y fiel a la tradición de grandes cineastas americanos como Coppola o Lumet, y ahí está su exquisita puesta en escena de corte clásico y la reutilización de temáticas y arquetipos del género, pero no cae en la imitación sino que se desvía hacia una posición que tiene que ver con la tenacidad de Morales, un emigrante en ascenso en el país de las oportunidades, que intenta construirse un futuro alejándose de la violencia no por rechazo moral, sino por pura estrategia empresarial, de negocios. Un tipo hecho a sí mismo, moderno, capaz de enseñar técnicas de venta a sus empleados o de patearse las calles para bajar al barro y, si es menester y no hay más remedio, ensuciarse las manos. Para entendernos, es un individuo obsesivo que se preocupa más por tapar un agujero de bala que desperdicia el combustible de uno de sus tanques que del cadáver de un mero peón (víctima circunstancial), siendo una resolución de guión que algunos tildarán de brocha gorda. Yo prefiero decir: efectiva. Es el símbolo que desenmascara, por si hubiera dudas, a un personaje no íntegro por convicción, sino más bien cuestionable, cuya ambición lo convierte en alguien en cierto sentido deshumanizado (excepto por lo que se refiere a la “familia”, claro). Los negocios tienen que seguir adelante y no importa quién caiga.

Las excelencias visuales, por otro lado, creo que quedan fuera de toda discusión. Esos paisajes urbanos abiertos, en buena parte desolados y gélidos, designan un territorio que necesita una reconstrucción, alguien que lo “colonice”, y los interiores oscuros, sombríos, parecen ser el espacio en el que se debaten inquietantes ofertas, contraofertas, decisiones, corruptelas, planes y tensiones. Vemos una clara apuesta por la depuración estilística, por el cuidado absoluto en la composición de plano, por la voluntad de diseñar una estética atractiva, expresiva, elegante, casi siempre hermosa. Un deleite formal.

Aunque la película se decanta por la aparente calma y el ritmo sosegado, se percibe un peligro directo o indirecto en cada escena. Amenazas cuyos protagonistas están fuera de plano o se diluyen o aparecen o desaparecen… Luchar contra el enemigo invisible, de origen indeterminado (aunque apunta a la competencia), y hacerlo regateando el uso de la fuerza a pesar de que en tu propia casa te empujen a tomar medidas de esta índole. Este tono entre tranquilo y tenso es subyugante, porque jamás te ves venir cuándo se producirá un breve estallido de acción (la huida a pie, la persecución del camión) o un enfrentamiento/duelo verbal. En este sentido, el verbal, me ha parecido magistral la escritura de los diálogos (sin desperdicio) y el tiempo que se les otorga a los actores para que tengan su espacio y se luzcan recitándolos, dándole trascendencia al arte de la palabra. Con Albert Brooks, encima, robando planos por pura voz. Economía, capitalismo, política.

Y en segundo plano, las armas, guardadas pero preparadas para escupir fuego. América no puede esconder que se erigió desde la violencia. ¿Las leyes? Un juego. Cúmplelas para salvar las apariencias, para proteger tu posición, pero las retorcerás, las bordearás, las usarás. Y cuando alcances el poder absoluto, estarán a tu disposición tanto las leyes como quienes las aplican.

PD: Como curiosidad (¿quizá guiño?) la flota de camiones del personaje de Oscar Isaac muestra un letrero en su lateral que reza: STANDARD OIL. ¿Referencia al papel del propio Isaac (Standard Gabriel) en “Drive”?

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