“Rovdyr”, de Patrik Syversen

Estamos en el verano de 1974, y cuatro jóvenes se dirigen al bosque para disfrutar de un placentero fin de semana en contacto directo con la naturaleza. Desplazados a ese lugar apartado, enseguida vivirán en sus carnes una conversión radical, pues serán tomados como presas humanas para deleite de unos salvajes lugareños que pretenden cazarles sin miramiento alguno.

Ficha Técnica

Dirección: Patrik Syversen / Productores: Torleif Hauge / Guión: Ninni Bull Robsahm y Patrik Syversen / Fotografía: Havard Andre Byrkjeland / Música: Simon Boswell / Montaje: Veslemoy B. Langvik / Efectos especiales: Otto Thorbjornsen / Intérpretes: Kristina Leganger Aaserud (Jenta), Janne Beate Bones (Renate), Henriette Bruusgaard (Camilla), Jorn Bjorn Fuller Gee (Jorgen),  / Nacionalidad y año: Noruega 2008 / Duración y datos técnicos: 78 min. color. 2.35:1

Comentario

Podríamos definir el llamado survival como un subgénero que deriva del fantástico y que desarrolla una estructura basada en el asedio que la figura depredadora, por así decir, ejerce de modo incansable sobre la presa, ambientando el enfrentamiento, la huida o la persecución en territorios generalmente aislados y rurales, cuando no selváticos, que, en cualquier caso, siempre se encuentran lejos de los concurridos núcleos urbanos. En tal entorno natural, ya sea caracterizado por una vegetación frondosa o por lo desértico y terroso, suele existir una amenaza local que pone en peligro la integridad del extranjero, es decir, del personaje urbanita que se atreve a irrumpir en un lugar al que no pertenece. Es entonces cuando el inadvertido visitante queda a merced de los monstruos nativos y se produce la lucha, en teoría, entre lo primitivo y lo civilizado en pos de la supervivencia. Y es aquí, en esta vertiente extrema, donde podemos ubicar títulos clásicos e imprescindibles que han creado escuela como la seminal El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game, 1932), La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 1974) o Defensa – Deliverance (Deliverance, 1972), así como películas más recientes y deudoras, en muchos sentidos, de las anteriores como, por ejemplo, Wolf Creek (Wolf Creek, 2005), Km. 666 (Wrong Turn, 2003), Storm Warning (dvd: Storm Warning, 2007), Frontière(s) (2007), Eden Lake (2008) o Vertige (2009).

Rovdyr [dvd: El placer de la caza] pertenece a una modalidad que supone la enésima revisitación del concepto, el esquema o la estética de los survival previamente citados, lo que, en principio, conlleva un rasgo atractivo por sí solo para aquellos a los que nos estimula este cine. En esta ocasión, la propuesta proviene de Noruega, país desde el que nos llegó hace unos años otro título de terror, Cold Prey (Fritt vilt, 2006), que extraía partido de la atmósfera y reincidía en la constante genérica del grupo de personajes sobre el que se abalanza un peligro. Por lo tanto, Rovdyr, como decíamos, participa de la tradición al beber, sobre todo, de las fuentes que representan las obras de Irving Pichel y Ernest B. Schoedsack (en cuanto a la caza del ser humano) y de Tobe Hooper (en relación a la brutalidad del choque entre los jóvenes invasores y los hostiles lugareños y la densidad del entorno), con la que comparte un punto de partida muy similar. Se estima evidente que el ánimo de sus responsables es tratar de recuperar los horrores de los setenta, década señera del horror malsano y físico, tanto en la aspereza de su estilo visual como en la temática, el argumento y la iconografía típica, aspectos siempre revestidos de una crudeza asilvestrada. El fin no es otro que el de tensionar al espectador mediante estas armas, pero la verdad es que, como era de esperar, la fórmula se repite punto por punto y, por consiguiente, no logra distanciarse de la agotadora sensación de absoluto déjà vu que origina desde el primer instante, no aportando, pues, mayor novedad a lo mil veces visto.

Bien es cierto, justo es remarcarlo, que la película de Patrik Syversen, director y guionista, cuenta con sus expresiones de crueldad y de violencia explícita diseñadas con pulso y que, además, se potencian al definir al enemigo como un ente casi abstracto que, desde el arquetipo de cazador, se presenta anónimo y sin más motivación que la de apresar sin piedad a su pieza, representada en un puñado de personajes que, de tan huecos y funcionales, se dirían cosificados.

Y aún con todo, el filme, en resumidas cuentas, se reduce a la consideración de un “correcalles” muy previsible que abarca un toma y daca constante zambullido en el mero body count. El problema, una vez más, y hemos de insistir en subrayarlo, es que nos conocemos al pie de la letra no sólo todas y cada una de las acciones que se suceden, sino también los trucos. A pesar de su corta duración, la película produce un efecto más bien adormecedor al transcurrir con el piloto automático encendido y seguir el manual aprendido, aglomerando tópicos y sin que uno aprecie ni un mínimo deseo de sus responsables por cuestionar sus fuentes o, al menos, variarlas ni un ápice. Sólo existe el objetivo de repetir… y nada más.

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Un pensamiento en ““Rovdyr”, de Patrik Syversen

  1. Hola Max,
    Interesante propuesta como siempre… quería hacerte un comentarío sobre una pelicula que he visto recientemente, la rusa, “How I ended this summer”. No se si la conoces, muy recomendable! 🙂

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