Últimas películas vistas (diciembre)

Antes de fin de año, vamos con el repaso de algunas de las películas que he visto este mes.

Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans (2009), de Werner Herzog. 

Werner Herzog plantea el remake (temido por muchos, entre los que me incluyo) de Teniente corrupto (1992), de Abel Ferrara, desmarcándose de la fuerte vertiente religiosa, obsesiva y de redención tortuosa de la película original. Aparte de que el elemento religioso, tan fundamental en la de Ferrara, aquí no tiene peso, el director alemán emplea un tono divertido y hasta se diría que satírico, lo que conduce a sospechar que no se toma en serio a sí mismo. Lejos de la gravedad de aquella, de su torturadísimo descenso a los infiernos personales, esta nueva aproximación ostenta una gran sorna ya presente en los excesos histrónicos de Nicolas Cage, la aparición (bizarra) de reptiles, alguna secuencia delirante (el baile del alma) o el modo con que se resuelve el embrollo. Incluso da la sensación de que satiriza el género policial, el mismo concepto de remake y las condiciones y circunstancias de un sistema que permite que el protagonista, un pícaro enmierdado que bordea el precipicio, salga a flote como quien no quiere la cosa y, de postre, sea… condecorado.

El protagonista es un adicto a las drogas incorregible que no duda en vulnerar la ley para autoabastecerse. De figura encorvada por sus permanentes dolores de espalda y poseedor de un pistolón que lleva al cinto, el teniente es un personaje pintoresco y alucinado: un pícaro, como decía, que, paralelamente a la investigación de una masacre, se mete en muchos problemas relacionados con el juego y con los “clientes” de su querida Eva Mendes.

Herzog encuentra la forma de no perder su impronta personal. Ambienta la historia en una Nueva Orleans posterior al Katrina (escenario herzogiano idóneo), otorga densidad al ambiente, describe personajes excéntricos y hace irrumpir la naturaleza en la urbe: las iguanas y los lagartos, situando una cámara como testigo de su visión subjetiva, es uno de sus hallazgos más jugosos.

Toda una curiosidad, qué duda cabe. Merece la pena.

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Vengeance (2009), de Johnnie To.

Qué delicia, damas y caballeros. Johnnie To deja de lado la seriedad y la mesura de sus dos obras maestras, Election y Election 2, para ofrecer este ejercicio de estilo neonoir que aúna diversión, espectacularidad, violencia y excesos estilísticos tomando como referencia sus constantes de estilo (especialmente, The Mission y Exiled) y homenajenado a Jean-Pierre Melville desde la nostalgia de un héroe crepuscular, fuera de sitio, que se autoimpone una misión casi suicida en el ámbito, extraño para él, de las tríadas.

Johnny Halliday busca venganza. Su yerno y sus nietos han sido asesinados, mientras que su hija está muy malherida. Halliday, que interpreta a Francis Costello (!!!), promete que ajustará cuentas con los responsables de la matanza. Para ello, contrata a tres matones, quienes irán hasta el fin con tal de cumplir su cometido. Tendrán que enfrentarse a un enemigo poderoso y cruel que cuenta con muchos hombres a su servicio.

To, sin lugar a dudas, es uno de los directores más elegantes que pueda uno encontrar en la actualidad. Maneja la forma de una manera extraordinaria. Sublima la acción, domina las pausas, compone estampas líricas y modela sus personajes como figuras míticas e integradas en el mundo del crimen. Algunas escenas resultan maravillosas, como el tiroteo nocturno al son de la luz de la luna, el enfrentamiento en campo abierto tras balas de residuos con el aire suicida y trágico de “Grupo salvaje” o el mano a mano final en cuya resolución el papel de un abrigo es fundamental.

Estupendísima y recomendable al 200%.

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Celda 211 (2009), de Daniel Monzón.

Daniel Monzón, gustoso del cine de género, se ha superado a sí mismo. Su película carcelaria consiste en un brillante y vigoroso ejercicio de tensión constante y tono claustrofóbico que funciona muy bien de principio a fin, desde su arranque sangriento a su conclusión casi en fuera de campo, casi anticlimática. El realizador es hábil a la hora de introducir elementos políticos, que podrían haber chirriado en otras manos menos sutiles, y tiene el atrevimiento suficiente para tomar decisiones de guión que sacuden. De hecho, algunos espectadores de mi sala quedaron impactados ante algunos hechos trágicos, mostrados con contundencia y sin medias tintas.

La verdad es que atrapa la atención desde la primera escena y confiere a la narración un ritmo que no decae en momento alguno. Muy buena dirección de Monzón, que se revela, además, como un narrador depurado, y sólidas interpretaciones de un reparto más que correcto para un producto que, aunque remite a incursiones de Carpenter o Walter Hill, no pierde su identidad nacional que radica en el toque cañí de prisioneros y carceleros, el manejo del elemento etarra (buen macguffin para apoyar la acción y la presión de la revuelta), la arquitectura de la cárcel o la crítica política y funcionarial.

Y qué decir de Luis Tosar, alabado una y mil veces. Sobresaliente.

Este es el camino. Espero que muchos tomen nota y se decanten por el cine de género español bien hecho, vibrante, entretenido.

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Donde viven los monstruos (2009), de Spike Jonze.

Tal vez no estemos ante algo deslumbrante, pero creo que Spike Jonze refleja de manera interesante los juegos infantiles (no siempre inofensivos), la soledad del niño y la imaginación desbordante como fuga de una realidad frustrante. El “viaje” de Max y sus experiencias con los monstruos viene como consecuencia de su necesidad de escapar de lo que le rodea y de refugiarse en un mundo alternativo en el que dar rienda suelta a sus deseos y sus impulsos viscerales. Desde este punto de vista, considero que las criaturas están verdaderamente logradas y que resultan entrañables. Todo ello, ojo, se adereza con amargura y momentos temibles, puesto que Max vivirá en sus propias carnes un estado de las cosas disfuncional. El mundo de los monstruos no es idílico aunque allí impere la destrucción lúdica. Y es que también existen emociones y relaciones difíciles entre los personajes.

En definitiva, todo está muy bien, aunque no me convence demasiado el tono sentimental de la despedida ni mi impresión de que, para Max, su estancia fuera del hogar se convierta en una “lección” de vida. Porque lo que sucede y a lo que se enfrenta el protagonista en ese plano alternativo supone, para mí, una correlación de los puntos críticos que sufre en su realidad cotidiana. De ahí que el niño se vea afectado por una especie de lección de humildad, por una catarsis emocional que le hace decidir su vuelta al lugar al que pertenece. Por lo tanto, creo que la película podría haber sido más seca y, quizá, hubiese funcionado incluso mejor sin “mensaje”.

De todos modos, pienso que es una película abierta a diversas interpretaciones y que soporta lecturas diferentes. Y eso es bueno.

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Quinta temporada de Lost.

Acabo de ver el capítulo doble del final de la temporada y me he quedado boquiabierto. Shocked Shocked Shocked

Las revelaciones de este final suponen un vuelco a todas mis expectativas. Me ha sorprendido del todo, y creo que la serie ya entra en otro nivel que puede desbordar cualquier previsión. A ver quién es el valiente que se atreve a aventurar algo. Por lo tanto, la sexta y última temporada se presenta absolutamente apasionante.

Yo no sé si todo lo que va sucediendo ya estaba pensado previamente por los guionistas o si, de alguna manera, se ha ido liando la madeja un poco sobre la marcha. En realidad, quizá no importe demasiado. Sea como sea, lo que estamos viendo es una serie que parece reinventarse a sí misma en el aspecto narrativo y temático. Narración lineal, flashback, flashforward, división en múltiples líneas que avanzan paralelas… Lost juega con todo, y en cada temporada va cambiando de tercio a la hora de contar su historia, desgajada en un inmenso puzzle que se va formando. Lo mismo sucede con el TEMA, el meollo de la cuestión, lo que se esconde en el fondo de Lost. Este final de temporada (principalmente, los soberbios primeros y últimos minutos del doble capítulo, que tal vez sean lo mejor de toda la serie) nos revela algo de ello, y es por tal motivo que la ci-fi y el fantástico se cruzan para llevarnos a cotas mitológicas, podríamos decir, que auguran lo impensable. La evolución, partiendo de la aventura de supervivencia para derivar en lo que ha derivado, me parece acongojante.

Con mejores o peores artes, lo que está claro es que Lost tiene, entre sus virtudes, el don de ser impredecible, de dinamitar teorías, de sorprender, de atrapar al espectador y conducirlo por una carretera repleta de curvas, baches, trifurcaciones y cambios de sentido.

Veremos qué pasa. Lo cierto es que esto está que arde y aquí, por lo visto, puede suceder CUALQUIER COSA a tenor de esta escalada al más difícil todavía que han emprendido, con un par de narices, Carlton Cuse, Damon Lindelof y demás cabecitas pensantes. Acepto las reglas del juego y no me lo voy a perder, no.

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The Box (2009), de Richard Kelly.

Extraña y paranoica película la última de Kelly, desde luego, y cuya curva de interés, en mi caso, va en sentido descendente. El planteamiento es sugestivo e inquietante desde la llegada del hombre desfigurado y la caja con el botón. El dilema al que se han de enfrentar los protagonistas, y que se debe a la fuente del relato de Richard Matheson (Botón, botón), es atractivo a priori, ya que sirve para establecer una nueva indagación en las miserias de la naturaleza humana. Es en verdad efectiva la introducción de este elemento perverso y extraño que sacude la cotidianidad y el núcleo familiar. Pero más adelante, cuando la película entra de lleno en el fantástico puro, pierdo buena parte del interés al parecerme confuso el batiburrillo de ideas lanzadas a discreción, quizás de una manera excesiva. Tampoco la progresión dramática me parece lograda, la cual desemboca en un final que se supone que ha de zarandear al espectador. Y para rematar, no me acabo de creer la angustia de James Marsden y Cameron Díaz ni, en consecuencia, me importa demasiado lo que sea de ellos. Digamos que mantengo una distancia y soy incapaz de empatizar mínimamente con estos personajes.

En cualquier caso, destaca la estética y la elegancia visual de la película. Ciertos encuadres, de considerable gusto estilístico, y algunos suaves movimientos de cámara son excelentes.

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Zombieland, de Ruben Fleischer.

No me ha desagradado esta película simpática, ligera, entretenida y con algún puntito ácido en relación al american way of life. Quizás lo mejor de la misma sea su arranque frenético, potente, en el que se cachondea de las reglas de obligado cumplimiento que se supone que uno ha de seguir para sobrevivir a la amenaza zombie. En esos primeros minutos, uno disfruta del enfoque divertido, e incluso refrescante, del género. Es ahí cuando se vierten algunas dosis de gore que cabe agradecer y se ofrece ciertos planos de buena plasticidad en los que, de manera ralentizada, muestran humanos huyendo de zombies en diferentes situaciones.

Luego, lo que cuenta es nimio. Un chaval un tanto patán, interpretado por el emergente (y bien dotado para la comicidad) Jesse Eisenberg, se encuentra con un action hero (pero menos), que no es otro que Woody Harrelson, y recorren el mundo devastado, topándose, después, con una chica y su hermana, que encarnan a dos personajes para los que la protección mutua está por encima de todo.

Lo que no me gusta son los derroteros por los que se dirige, exentos de la mala leche y la perversidad del arranque, lo que desinfla la propuesta. Acaba siendo demasiado blanda y complaciente y bascula hacia un sentimentalismo y un romanticismo manido y de muy corto alcance. No esperaba yo que evolucionara hacia un buenrollismo un tanto molesto y que alcanza su culminación en un descafeinado fin de fiesta en un parque de atracciones.

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5 pensamientos en “Últimas películas vistas (diciembre)

  1. Coincidimos en “Celda 211” (qué genial) y un poco en “The box” (aunque tú eres bastante más cariñoso que yo con ella… me pareció bastante castaña, y me dio bastante pena, porque tenía ganas de lo nuevo de este tío).

  2. Yo no soy, precisamente, un entusiasta del cine de Richard Kelly, la verdad. “Donnie Darko” no me hizo excesivo tilín y su siguiente y maldita película, “Southland Tales”, aún la tengo pendiente de ver. Reconozco que me da un poco de pereza, y es por ello que siempre la voy dejando apartada.

    “The Box” sí me parecía, en principio, atractiva fundamentalmente por su premisa. El relato de Richard Matheson está muy bien, de hecho. Lo que sucede, en mi opinión, es que la película pierde el norte según avanza y se va convirtiendo en más y más marciana. Tal vez si los actores y los personajes me llegaran… Es que me mantengo distante, no sé.

  3. Pues a mí The Box me gustó. A mi parecer tal vez fuese por ese aire a lo Carpenter mezclado con algunos toques a lo David Lynch (a priori un “cruce” imposible)y es que de oir mencionar a estos dos maestros, uno ya pierde el norte…- En cuanto al “Teniente Corrupto” de Herzog no tiene comparación alguna con la sublime versión original de Ferrara, son dos películas completamente distintas; aún así no se puede negar la validez de Herzog, de hecho, pese N.Cage, ha hecho un más que aceptabe thriller …- Donde sí coincidimos en un 200%(je,je) es en la maravillosa Vengeance. Y es que no hay péli de Juanito To que no me guste, ¿Has visto Sparrow?…está genial. Por lo demás, Celda 211 y la de Spike Jonze todavía no las he visto, y ya tengo ganas…
    FELICES FIESTAS A TODOS!!!!!

  4. He vuelto de chiripa por aquí buscando la dirección del blog que te habías abierto homenajeando a Mad Men pero veo que esto sigue en marcha! 😀

    Solo un apunte que me ha chocado, te has hecho fan de Lost! Nunca lo habría dicho, sobre todo por sus dos primeras temporadas y la mitad de la tercera. Gracias a los señores de la ABC por ponerle una fecha para acabar y permitir a los guionistas, a) soltarse la melena, b) ir al grano en las tramas, y lo que es más importante de todo, c) pasarse a la audiencia por el forro y hacer una serie de género pura y dura dejando de lado concesiones al público generalista.

  5. ¡Dichosos los ojos, Jaimerengue!

    Un placer volver a saber de ti, por supuesto. 😉

    El blog, en homenaje de “Mad Men”, lo abrí en un arrebato y para cambiar de aires, pero finalmente he decidido continuar en “Videodrome”, que me da cosa cerrarlo después de tanto tiempo.

    Pues sí, me hice seguidor de “Lost” a pesar de mis reticencias iniciales. Me lié la manta a la cabeza y me fui enganchando hasta no poder dejar de verla. Es una serie que sorprende continuamente, y que para mi gusto ha crecido conforme se ha ido desvelando como una pieza genuinamente de género, como tú bien dices. Como todos, estoy expectante ante la última temporada, que se aventura fascinante.

    En fin, ¡a ver si coincidimos más en la red! Un abrazo. 😉

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