“The Orphan”, “The Children” y “Grace”

Tres películas recientes se refieren a los infantes malévolos, y bajo este encuadre aprovechamos para hablar brevemente sobre ellas:

The Orphan (2009) supone un paso adelante para su director, Jaume Collet-Serra, tras la, al fin y al cabo, delirante y desvergonzada La casa de cera (House of Wax, 2005). Mediante mayores medios de producción, intérpretes más convincentes y un guión mejor elaborado, el catalán ofrece una película cuya virtud principal es la corrección en sus diferentes apartados. Bien es cierto que no se libra de los clichés formales del género (léase: algunos sustos típicos fabricados con apariciones repentinas y subidas sonoras) y resultan forzados detalles irritantes como las escasas luces del personaje de Peter Saarsgard (que representa el colmo de la memez), la nulidad de la psicóloga o el consabido aislamiento de la madre interpretada por Vera Farmiga (a la que, como era previsible, nadie cree); pero, a pesar de las objeciones, el film se mantiene a flote gracias a la potente presencia de ese gran descubrimiento llamado Isabelle Fuhrman (un total acierto de casting dando vida a la perversa Esther), la credibilidad de los niños, la buena labor de la citada Farmiga y el trabajo, en general eficaz, de un realizador esforzado por tratar de llevar a término la empresa con elegancia y sin aspavientos.

Su giro final, para mí sorprendente, ha sido discutido hasta el punto de que se ha hablado de cobardía, de falta de atrevimiento, pero, en mi opinión, la revelación añade un aspecto aún más dramático y frustrante, e incluso menos previsible. Y, con todo, diría más: tampoco cabe despreciarlo en virtud de lo enloquecido que resulta.  

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The Children (2008), de Tom Shankland, en unos ajustados y concisos 80 minutos de metraje presenta a unos niños, en principio inofensivos, que, de repente y sin saber muy bien por qué, se tornan peligrosísimos; y los sitúa, a ellos y a sus padres, en un lugar apartado y nevado para que el enfrentamiento se convierta en un mano a mano sangriento que destroza la unidad familiar.

A pesar de caer en algún recurso típico y cansino del género, al igual que The Orphan, la película me ha parecido más que digna. La situación va degenerando con buen pulso, en una lograda progresión de intensidad y sin caer en la tentación de precipitarse, y las figuras infantiles inquietan en buena medida, lo que vuelve a certificar que los niños y su verdad… funcionan. Además, sin abusar de lo explícito en demasía, la película no renuncia a mostrar la violencia y sus consecuencias de manera gráfica; y creo que ese equilibrio entre lo que se ve y lo que queda fuera de campo está muy bien conseguido.

Incluso cabe destacar alguna escena virtuosa, como la que está filmada en plano cenital y que muestra a un personaje descubriendo algo terrible dentro de una especie de tienda de campaña para pequeños. La escena está rodada de manera atractiva y narrada con un tempo preciso, o sea, muy estudiado para tensionar y remover al espectador.

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Grace (2009), de Paul Solet, la más floja de este tridente, cuenta, evidentemente, con un tono perverso que gira en torno a las angustias de la maternidad en la figura de una mujer deseosa de quedarse embarazada y que da a luz un bebé que, en principio, parece morir. Sin embargo, se produce una especie de resurrección y la madre se aferra a su hijo, dándose inicio a una enfermiza relación que se plasma mediante alguna imagen incómoda en el conjunto de una puesta en escena cálida y hasta elegante.

Lo que sucede es que, desde mi punto de vista, la propuesta se desenvuelve con anemia, es decir, con déficit de tensión, nervio, fuerza… Es como si transcurriera, durante casi todo su metraje, amagando y sin decidirse a soltar el derechazo. No alcanza las cotas malsanas que uno podría esperar ni logra extraer todo el partido posible a su planteamiento, que lanza ideas al final no consumadas, como el comportamiento de esa inquisitiva suegra que pretende hacerse con la criatura caiga quien caiga.

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2 pensamientos en ““The Orphan”, “The Children” y “Grace”

  1. “Orphan” es la que tengo más reciente de las tres, y al igual que a tí, me ha sorprendido mucho. Y es verdad que la mitad de la película (al menos) es la actuación de la niña. Sinceramente, la película no sería tan efectiva de no haber estado ella haciendo el papel. Acojonante es la palabra. Yo ya me quedé con la boca abierta con la primera escena, en la que “conquista” a sus nuevos padres.

    Me parece curioso que menciones el tema del final, ya que en eso estoy 100 por 100 de acuerdo contigo. También yo había leído en muchos sitios que dicho desenlace era acomodaticio y destinado a apaciguar las conciencias tanto de los espectadores como de los responsables. Entiendo el razonamiento de dicha conclusión, pero creo que el final que tiene la película es mucho más perturbador e incluso más transgresor que si no hubiera estado. Joder, y no solamente eso, sino que encima dicho final tiene los santos cojones de redimensionar todo lo que ha pasado antes en la película, esto independientemente de que puedas predecirlo o no (esto lo digo porque la propia película da varias pistas a lo largo del metraje).

    Vamos, que me ha resultado una sorpresa mayúscula. Como puedes ver me ha entusiasmado. Trataré de meter una reseña cuanto antes. Un gran saludo.

  2. Yo debo reconocer que le tenía poca fe a la película. Y la verdad es que ha resultado, en mi opinión, muy correcta. Nada extraordinario, eso sí, pero cabe reconocer que se trata de una cinta eficaz. Por lo tanto, podríamos considerarla como una sorpresa.

    En cuanto al final, en ningún momento lo predije. Me pilló totalmente por sorpresa. Y desde luego, no creo que los responsables de la película lo hicieran por cobardía ni nada parecido. No creo que tenga nada que ver aquí el atrevimiento. Lo que creo es que quisieron hacer un final “diferente”, sacándose de la manga una conclusión que mi buen amigo Óscar Brox definió como “depalmiana”. En las cosas enloquecidas también reside el encanto. Y desde la perspectiva de Esther, me parece que ese final añade un componente trágico enorme a su vida, sumiéndola en una impotencia permanente.

    Habrá que seguir a Jaume Collet-Serra y, si acaso, recuperar “La casa de cera”, que, a pesar de sus tontadas, cuenta con una parte final (visualmente) espectacular.

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