“Pozos de ambición”

 

There Will Be Blood (2007) 

La nueva película de Paul Thomas Anderson se centra en su personaje protagonista de manera total, siendo el hilo conductor para contar una historia de ambición sin límites. Daniel Plainview es un obseso, un sociópata, un tipo en desequilibrio cuyo objetivo es acumular más y más en su desalmada escalada de poder. Un personaje, en definitiva, bigger than life sobre el que pivota una película que aporta una mirada oscura hacia el elemento petrolífero y la influencia religiosa, lo que ejerce, a su vez, como vehículo para vertebrar una reflexión acerca del género humano y su papel en la construcción de la civilización.

El director, del que ya conocíamos su arrojo y virtuosismo formal por sus anteriores trabajos, brinda una nueva exhibición de sus cualidades como elegante creador de imágenes poderosas. Desde el interesantísimo arranque de la película, casi silente y decididamente siniestro, Anderson construye un esqueleto formal del todo atractivo que convence como soporte de esta historia épica y un tanto grandilocuente: sirva como ejemplo la magistral secuencia del estallido del oro negro.

No obstante, en mi opinión cabe apreciar un par de serios problemas:

– El protagonismo absoluto de Plainview genera que el personaje acapare mucha atención, tal vez demasiada, y por ello la película depende en gran medida de él. El repertorio gestual de su intérprete, Daniel Day-Lewis, se me antoja desmesurado a todas luces (hasta llegar a saturar) a pesar de que su papel requiera de ciertos excesos (que debieran haber sido más medidos).

– El final propio de un gran guiñol. Es desconcertante el esperpento que llevan a cabo los dos antagonistas. Si bien es cierto que Plainview se nos ha presentado como alguien fuera de lo común, su decadencia final me resulta de un histrionismo totalmente pasado de rosca, rayando peligrosamente el absurdo y que no concuerda con el tono relativamente sobrio de la película.

Advierto un distanciamiento, una frialdad buscada, entre los personajes y el espectador. Como si el director hubiese deseado seguir los pasos de Kubrick, existe aquí un tratamiento desolador de las relaciones entre el nada escrupuloso Plainview y los tres con los que más interacciona: su hijo, su hermano aparecido y ese predicador tan cargante como nocivo. Y no sólo ahí se observan referencias kubrickianas: el comienzo (por la composición del plano, por la música, por el origen) remite a 2001… y la parte final recuerda de algún modo al declive desmelenado del Frank Langella de Lolita (1997, Adrian Lyne), remake del film que dirigió el maestro con Peter Sellers en el papel del millonario excéntrico.      

Valoración (0 a 5): 3,5

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8 pensamientos en ““Pozos de ambición”

  1. Bueno, a mí no me resulta tan exagerado Daniel. Bueno, sí, pero no me satura, me gusta.

    De hecho (salvo por el final, que yo también encontré algo “peculiar”), me ha gustado más que No Country For Old Men, aunque son ambas grandes.

  2. Uy, a mi me maravilló. El inicio y la secuencia de la quema del pozo me parecen magistrales. Una bofetada a los cimientos del sueño americano.

    La interpretacion de Day-Lewis me parece muy acertada, el histrionismo final me parece acorde con su situación, completamentamente solo entre su riqueza, y con el desarrollo del personaje, durante todo el film hemos visto la clase de persona que es y lo que le interesa. Quizá me pareció que en la parte con su falso hermano le faltó darle una vuelta al montaje y acortarla, y por eso no me parece una obra maestra pero anda muy cerca.

    En otro orden de cosas me pareció lamentable que en toda Barcelona solo la dieran en 2 salas en VO, aunque mereció la pena.
    Sobre tu reseña de No es país para viejos completamente de acuerdo aunque sin haber leido la novela.

    Encantado de leerte.

  3. Gracias por vuestros comentarios!

    Fredi, yo aguanté más o menos bien a Day-Lewis durante buena parte del metraje, pero a fuerza de tics y más tics me cansó, siendo el final ya la apoteosis de los excesos de un actor que, por cierto, me suele gustar mucho.

    Y bueno, puestos a comparar yo prefiero la película de los Coen porque me parece más precisa y depurada. Y también porque creo que funciona mejor en conjunto.

    Sazmann, a mí no me parece tan justificado. Plainview está desquiciado y en soledad, vale, y eso hay que mostrarlo. Lo que sucede es que el final creo que está más cercano a la caricaura que a otra cosa, y me parece risible lo que debiera ser tragedia. O sea, que el personaje de Daniel Day-Lewis está más cerca, en términos “lolitescos”, del Frank Langella de Adrian Lyne que del Peter Sellers de Stanley Kubrick.

    Saludos!

  4. Yo leí en varias entrevistas que se preguntaba tanto a Anderson como a Day Lewis sobre el final y los dos dicen siempre que era el único final que podía cerrar con ese personaje, que fue un acierto y que los dos coincidieron sin hablarlo previamente.
    A mí me tenía mosqueado el tema y tras verla un par de veces me parece realmente muy indicado para la relación brutal que late entre los dos personajes, que tras años de ganas se encuentran cara a cara, sobretodo Plainview, que ya no necesita formalismos ni tonterías en aras de su negocio.
    Decir que es histrionico Day Lewis en esa parte es decir que se conoce al personaje y no es así, como no es mi caso creo que el personaje es desmesurado y Day Lewis lo borda, pues lejos de lo que piensa Max creo que los dos Daniel en uno se contienen durante dos horas y el final es el momento de su explosión.
    Si bien no es Magnolia si creo que es una película superior a la de los Coen, lejos, lejísimos de cosas como El gran Lebowski, que se nombra poco estos días y me parece sublime.
    Saludos.

  5. Daniel Day Lewis mola, pero es cierto que aquí está sin frenos y a lo loco. Es totalmente frívola esta apreciación mía que viene a continuación, pero es como si el dire advirtiera lo soporífera que era la historia a ratos e insertara esos estallidos de gritos y gestos de macaco borracho por parte de su actor principal.
    Boogey Nights me descubrió a este realizador, y Magnolia (que compré en dvd, muy convencido) me encantó. Pero esta del petroleo, el niño sordo y el padre a lo Jack Nicholson de gerente en el Overlook, me parece que ni grabada en verbatim voy a conservarla.

    Saludos.

  6. Totalmente de acuerdo, recién la vi y pienso que
    1. El personaje de DDL si bien es muy bien actuado, no tiene muchas diferencias psicológicas e histriónicas con el Butcher de Gangs of New York.
    2. El ritmo de la narración no me parece apropiado: privilegia mucho unas etapas de la vida del tipo y luego se precipita hacia un final que, como dices, roza en lo absurdo.
    3. Por último creo que me gustan más la pelis corales de PTA como ser Magnolia o Boogie Nights…

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