“John Rambo”

 

Rambo (2008) / Director: Sylvester Stallone / Guión: Art Monterastolli y Sylvester Stallone / Intérpretes: Sylvester Stallone, Julie Benz, Matthew Marsden, Graham McTavish. 

La idea de presentar a un Rambo agrio, envejecido, de vuelta de todo e hiperviolento en esta cuarta parte de la saga no era ni mucho menos desdeñable. Stallone rescatando un icono popular para forjar el ocaso del super-anti-héroe. El enfoque posiblemente desmitificador prometía lo suyo.

La realidad, por desgracia, es bien distinta en cuanto al resultado. Stallone, ya detrás de las cámaras, toma el mando para aportar su propia visión, recuperando, al igual que en el caso de Rocky, una saga y un personaje ya incrustados en la memoria colectiva. Y lo hace dirigiendo una película que prácticamente se podría considerar como una parodia (yo diría que inconsciente) de sí misma, pues desde la planísima historia (que actúa como mera excusa para detonar la acción) hasta la topiquísima definición de unos personajes/monigotes vulgares y de usar y tirar (sin excepción), John Rambo se debate entre coordenadas que, a día de hoy, casi se dirían ridículas. 

Esos villanos birmanos malos-malísimos diseñados a partir del arquetipo más simplón y rancio posible, el carácter totalmente unidimensional del resto de personajes (misioneros, mercenarios, víctimas), la absoluta endeblez de los diálogos o la plasmación gore del aplastamiento brutal que recae sobre todo hijo de vecino remiten a la acción más desvergonzada y moralmente discutible de los 80. De esta manera, la película es de un anacronismo desopilante que, por si fuera poco, incurre en un maniqueísmo al rojo vivo y hasta subrayado (la introducción documental).

John Rambo, es cierto, entretiene durante su ajustado metraje, despunta en su recta final mediante un festín sanguinolento que se recrea en la destrucción masiva y hasta causa cierta simpatía al ver de nuevo en acción a un héroe belicoso ya cansado y metido en el fregado a regañadientes.

No queda una mirada reflexiva que hurgue en el héroe. Tampoco una aventura de pura fisicidad y adrenalina al estilo de un McTiernan o del último Gibson. Lo que ofrece, en fin, es una muesca más en una saga que aún no cuenta con un colofón de verdad que entierre, de una vez por todas, al mito. 

El regusto, tras este sainete de explosiones, no es otro que el de una oportunidad perdida.

Valoración (0 a 5): 1,5 

7 pensamientos en ““John Rambo”

  1. Pues hombre, no estoy de acuerdo con tu opinión, pero todos no vamos a pensar igual.
    Para mi John Rambo es una gran película a la altura de la saga (de la que soy fan al completo, incluida la tercera), incluso superior en el caso de su más inmediata antecesora. Lo de que los birmanos malvados estén dibujados como estereotipos no veo que tenga ninguna importancia. Es más, el cine de acción borrico de los ochenta y principios de los noventa era así, tal cual, con villanos de fuera de Estados Unidos muy malos y estereotipados hasta la medula, y eso no quitaba que nos pareciesen (a mi al menos) una pasada de películas. Que sean tan malos es la motivación para el protagonista (y para el espectador) de cara a que al final tengan el peor final posible. Lo veo acertado, y no llega a ser maniqueo ni mucho menos, pues en el mundo hay gente así de detestable.

  2. Ojo, John, pero… ¿y esa introducción donde vemos a los villanos malos-malosos como si de un documental se tratase? ¿No crees que sobra? ¿Por qué introducir esa pátina de supuesto realismo cuando en verdad los personajes no son más que caricaturas?

    A mí me parece que a día de hoy un producto de estas características tan ochenteras da un poco de risa. A estas alturas del partido, lo que podía tener gracia en una ochenterada ya no la tiene en una película de ahora. Al menos es lo que yo pienso. Stallone, me parece a mí, casi ha hecho más de lo mismo cuando esta era una buena oportunidad para aportar algo diferente.

    Es verdad que nos muestra a un héroe cansado y de vuelta de todo cuyo sentido de la vida no es otro que la batalla. Por mucho que se niegue al principio, acaba cayendo en las redes de la violencia. Por ese camino creo yo que tendría que haber profundizado Stallone.

  3. tenian q ser malos para que te de gusto que los maten como los mataron sino no hubiese sido tan buena, a mi me encanto y nunca fui fan de rambo

  4. yo vi toda la saga de rambo, y las que mas me gustaron fueron la primera y la ultima ( no soy fan, las vi solo por mirar). La ultima entrega, tendrá escasos diálogos, como lo dice el señor max, pero tiene otras cosas, que pueden ser implícitas al espectador común, los primeros minutos son parte de un documental (recordar que en EEUU se ignora como es la vida fuera de su país,), la pelicula en si fue creada para entretener, como todas y como todas la de ganar dinero, pero aquí con diálogos planos y todo, se ve como un veterano de guerra (como pasa en todas partes esta en estado de abandono y sin contención como deberían estar, por los problemas que acarrean el hecho de participar en una guerra) sigue luchando por el , de liberarse del trauma (mucho no lo logran y se suicidan),.
    El gobierno EEUU interviene lo países en los cuales tienen intereses en cambio en los casos de birmania y dakur no hay intereses aunque ocurran crímenes de lesa humanidad.
    en esta película a mi parecer critica la politica internacional de eeuu, seguro que cualquiera que piense distinto a los críticos son defenestrados, pero los críticos críticos son (encima le llaman trabajo😉 ) y…

  5. John Rambo es evidentemente un festival de hemoglobina, con personajes binarios y con un Stallone a punto de entrar en diarrea a juzgar por la cara que pone cuando dispara la ametralladora…, eso es cierto, pero también es cierto que la introducción es de “verdurita”, gentilmente proporcionada por el grupo Free Burma Rangers, que tiene como objeto mostrar al mundo la estupidez de la dictadura birmana y la matanza de niños como método de guerra contra asentamientos considerados rebeldes.
    De manera que el mote de birmanos “malos-malísimos” en este caso queda ajustado a la verdad. Porque matar lactantes con lanzallamas y violar niñas desde los cuatro años de edad da como para tratar al ejército birmano de “malo-malísimo” sin caer en maniqueísmos que desde luego no hacen falta, ¿o no es verdad, míster Blogger…?

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