“4 meses, 3 semanas y 2 días”

 

4 luni, 3 saptamani si 2 zile (2007) / Director: Cristian Mungiu / Guión: Cristian Mungiu / Intépretes: Anamaria Marinca, Laura Vasiliu, Vlad Ivanov, Alexandru Potocean, Ion Sapdaru. 

4 meses, 3 semanas y 2 días, galardonada con la Palma de oro en Cannes, es una de esas películas de las que no conviene conocer su argumento. Aunque hoy, en esta era de la sobreinformación, parezca casi una quimera mantenerse ajeno, me parece una condición necesaria para disfrutarla en plenitud y sentir en carnes propias la conmoción que aguarda al espectador en el camino. De hecho, nos sumerge poco a poco en el meollo de la cuestión hasta que, ya bastante avanzada, se desvela de qué demonios trata. Y la verdad es que sacude la forma directa, cruda y desgarradora de afrontar una problemática (que no desvelaré) tan peliaguda y de una trascendencia social tal que ha originado tremendos dramas.

Hablemos, por lo tanto, en términos más de forma que de fondo: Cristian Mungiu, el director, nos impulsa hacia un imparable crescendo dramático que potencia al desgranar, en un envidiable ejercicio de suspense, elementos inquietantes con naturalidad y fluidez, sin precipitación alguna, cobrando, así, la película mucha intensidad y un incremento de la angustia que asola la platea. Y todo ello, plasmado desde un tono gélido que estremece hasta el dolor, que recuerda a Michael Haneke y su cine sin concesiones (y el último plano, de clara alusión al propio espectador, como testigo que no ha de quedar exento, recuerda, no en vano, al autor austríaco).

En esta ocasión, menos mal, el recurso, muy presente, de los planos sostenidos no agota, no se antoja nada superfluo, no es un mero capricho “de autor”, sino que está repleto de significado y transmite a la perfección el estado de las cosas. Asimismo, también es especialmente brillante el uso del fuera de campo, aquí aterrador, y los instantes en los que la cámara sigue al personaje para que le acompañemos en su tortuoso devenir. 

También resulta muy sugerente la brillante labor de Mungiu en lo que respecta a la logradísima ambientación. Nos sitúa en un escenario, localizado en Rumanía, profundamente hostil por el lugar y el retrato de los que por allí pululan: la atmósfera es enrarecida en cada rincón, incluso en el desvencijado hotel, y casi todos los personajes secundarios son desagradables, oscuros o indiferentes. Es un mundo incómodo, gris a más no poder, y a uno le asalta el temor de que nada bueno puede suceder en ese caldo de cultivo.

Apuntad un nombre: Anamaria Marinca. Su interpretación es soberbia. Sobre sus hombros recae el papel que actúa como hilo conductor. Desde su prisma.

No es cine de terror (o de suspense) propiamente dicho, pero esta contundente y sensacional propuesta rumana tampoco anda muy lejos del género. Es cine social de muchos quilates que te mira de frente con estilo. Y lo que a un servidor más le ha interesado no ha sido el contenido de crítica y denuncia social y política, sino la puesta en escena, la estructura, el realismo palpable, la sugerencia, el calado turbador de una película que golpea y no se olvida…

Valoración (0 a 5): 4,5

4 pensamientos en ““4 meses, 3 semanas y 2 días”

  1. Cruda película rumana de temática social que te deja un mal cuerpo tremendo.
    Está muy bien, y hasta casi 40 minutos de visionado no te acabas de enterar de por qué actúan así las protagonistas, o más bien la protagonista, Otilia, porque todo el peso de la película y las consecuencias recaen sobre ella.
    Intuía que la temática iba a tratar de una cosa, pero finalmente ha tratado de otra más terrible de la que yo pensaba.
    Cuando nos enteramos finalmente de qué trata la trama se sufre mucho por cómo se desarrollan los acontecimientos, y el tramo final tiene un suspense increíble porque no sabes cómo va a acabar la cosa.
    Hay muchos planos de cámara estática en los que se pasa muy mal rato sobre todo por lo que sucede fuera de plano.
    Es muy palpable y creíble el desprecio por los demás, lo que provoca momentos de tensión bastante incómodos.
    Miradla cuando estéis con buenos ánimos porque sino os destrozará, aunque lo hará igualmente.

  2. Coincido contigo de pe a pa, amigo metálico.🙂

    A mí la película me sigue rondando por la cabeza y creo que no se me irá fácilmente. Impacta profundamente, y lo hace con un talento tremendo, sin necesidad de efectismos (aunque el famoso plano explícito sea discutible) ni de dramatismos excesivos. La sugerencia, el fuera de campo, la introspección en los personajes, la creación de un clima hostil, el suspense que crece y crece…

    Una gran película cercana al género de terror y que, para mí, roza la obra maestra.

    ¡Muchos saludos pa usté!😉

  3. A mi el plano explícito me parece muy discutible.
    La película es demasiado buena como para mostrarnos eso.
    Yo creo que no era necesario, y conforme es el resto de la película hubiera jurado que no lo pondrían.
    Pero mirándolo por el lado “bueno” (fílmicamente) es lo único que nos faltaba a los espectadores para convertirnos en la protagonista.

    Sí que es cierto que se acerca mucho al género de terror.
    Los 20 minutos finales casi pueden conmigo. ^^

  4. La recta final también me tuvo a mí con el corazón en un puño, aunque, en realidad, toda la película desprende una inquietud fortísima.

    Cuanto más pienso en ella, más me gusta.

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