“Infiel”

 

Trolösa (2000) / Directora: Liv Ullmann / Guión: Ingmar Bergman / Intérpretes: Lena Endre, Krister Henriksson, Erland Josephson, Thomas Hanzon, Michelle Gylemo.

Una mujer imaginaria, la musa de la inspiración del creador, le cuenta a un hombre llamado Bergman (Erland Josephson), que vive y trabaja en la soledad de una isla, una historia de adulterio que ella misma protagoniza. Ilustrada su odisea por medio de precisos flashbacks, el relato de marras disecciona, con verosimilitud y de manera pormenorizada, las dolorosas consecuencias de la infidelidad de Marianne (Lena Endre, soberbia), que a espaldas de su marido, Markus, entabla una relación sentimental con un amigo común, David.

El adulterio consumado destapa la caja de los truenos. Los demonios conyugales y de la pareja afloran con una fuerza destructora. El divorcio y la custodia de una niña como campo de batalla. El amor y la pasión desatan impulsos irracionales, comportamientos tan crueles que resultan desoladores, celos envenenados, engaños y mentiras… Los personajes, relacionados con el mundo artístico, se hieren y mienten mutuamente, formando un triángulo que se cae a pedazos, víctima de sus enfrentamientos y, también, de la necesidad de expiar sus culpas.

La película avanza con paso lento pero seguro, incurriendo en el peligro de impacientar al mostrarse tendente a la parsimonia y a lo estático tanto en el desarrollo de la acción como en la expresión de diálogos y monólogos, a menudo recitados, en dilatados primeros planos, con una verdad tan tangible que estremece. Aquí, la puesta en escena de Ullmann se sitúa al servicio de la causa: Infiel posee un buen ramillete de bellas estampas, elegantes y jamás recargadas, y la credibilidad de unos escenarios que se sienten como reales. Siendo el guión y las interpretaciones, entonces, sus grandes bazas, digamos que se decanta por un carácter teatral, de modo que lo visual queda en un segundo plano, como si asumiese un papel relativamente funcional, secundario, para no ensombrecer el peso de una narración de eficaz in crescendo dramático ni la labor de sus actores.

Mediante un excelente guión autobiográfico de Ingmar Bergman, puesto en imágenes por su actriz fetiche (y más), Liv Ullmann, Infiel es un largometraje que se basa en la historia personal de ambos, sus artífices, para formar parte consustancial de la obra más genuina y sincera del autor sueco. Las relaciones humanas (fundamentalmente sentimentales), tan complejas como tortuosas y atormentadas, son el motor de una confesión amarga, dura, honesta y en absoluto complaciente.

Valoración (0 a 5): 4

· Para saber más: Crítica en Bloggermania.

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4 pensamientos en ““Infiel”

  1. Me pareció una película sólida, bien dirigida, pero sin el potencial que prometía una historia guionizada por Bergman para ser contada por Ullman, en torno a una relectura de lo que les tocó vivir. Yo le pondría un 3 o 3,5.
    Saludos!!!

  2. Desde mi punto de vista, el mayor punto débil de “Infiel” es su larga duración. Me da la impresión de que la historia podría haberse contado en menos tiempo y que el ritmo podría haber sido un poco más dinámico. De todas formas, es una película interesantísima para los “bergmanianos” y muy digna de verse.

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