“La noche y la ciudad”

 

Night and the City (1950) / Director: Jules Dassin / Guión: Jo Eisinger, sobre la novela de Gerald Kersh / Intérpretes: Richard Widmark, Gene Tierney, Googie Withers, Hugh Marlowe, Francis L. Sullivan, Herbert Lom, Stanislaus Zbyszko.

La vida de Harry Fabian (interpetrado por un Richard Widmark eléctrico, excelente, pero algo histriónico) se circunscribe a una constante huida. Perdedor irredento, soñador compulsivo… nuestro protagonista, siempre inmerso en trapicheos y preñado de peligrosos delirios de grandeza, huye al comienzo y al final de la película, como si estuviese condenado a que, tarde o temprano, la tragedia cayese sobre él al no poder (o querer) desviarse de un camino que le dirige a un destino inevitable. Lo cierto es que, en La noche y la ciudad, los sucesos dramáticos no son pocos y la mayoría de personajes, de un modo u otro, culpables o no, se ven alcanzados por la fatalidad, es decir, por el destrozo generado por un mundo corrupto donde el engaño, la mentira o la traición llevan la voz cantante. Y es que Jules Dassin, a través de sus creíbles caracteres y del atmosférico retrato de un entorno urbano casi palpable, nos introduce, con escasas concesiones, en el meollo de la perdición.

Harry deja de lado a la tierna Mary (Gene Tierney, en un papel demasiado deslucido) dado que se encuentra cegado por sus ansias de ser alguien de peso, por el deseo de escalar en la pirámide pese a quien pese. La posibilidad de manejar el negocio de la lucha libre en las tenebrosas noches londinenses aparece como su objetivo hasta tal punto de estar convencido de que nada ni nadie le impedirá conseguirlo. Pero, a su paso, siembra rayos y cosecha tempestades, (in)consciente de que está penetrando en un callejón sin salida. Una manipuladora femme fatale, tan necesaria en el cine negro como factor rompedor, le dará el empujón decisivo, la estocada para que se acerque al abismo. Sigue adelante, comete imprudencias; es un pícaro al que amamos y odiamos al mismo tiempo.

Ya en el último tercio del metraje, a partir de una visceral lucha grecorromana (filmada con extrema fisicidad y de consecuencias terribles), se concentra una vorágine de cumbres dramáticas que culmina con un angustioso desenlace. Esa media hora final se podría, fácilmente, encuadrar en el género negro más denso y desesperado, siendo un antecedente directo de la asfixiante conclusión, también, de la más popular obra del exiliado Dassin, la magistral Rififi (1955).

Valoración (0 a 5): 4,5

· Para saber más: Crítica de Red Stovall en Blog de Cine.

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8 pensamientos en ““La noche y la ciudad”

  1. Ey, Red, coincido con tu crítica. Estoy de acuerdo contigo respecto a que es una pena que la maravillosa Gene Tierney no tenga un personaje un poco más sustancioso. Si por mí fuera, estaría en casi todos los planos de la película, claro. 😛

    La verdad es que la película es muy buena, aunque sigo prefiriendo “Rififi”. En breve espero ver otra de Dassin, “La ciudad desnuda”. De hecho, tengo previsto darme un buen atracón de cine negro clásico en los próximos días (o semanas).

    La media hora final, a partir de la larga pelea (que te crea un nudo en la garganta y hasta te hace sudar), es antológica.

    Tengo que hacer más reseñas de cine clásico, sí. ¡Prometido queda si el tiempo me acompaña! 🙂

  2. Me uno al club de fans de Gene Tierney !

    Y “Noche en la ciudad”, que tengo en DVD, es una película perfecta.
    Destacar también a los magníficos secundarios que aparecen, como el increíble Stanislaus Zbyszko, como Gregorius, el padre de Kristo (o séase, Herbert Lom, el mafioso que controla la lucha libre en Londres).

    Zbyszko encarna a Gregorius, un ídolo de la lucha, tan forzudo y bestial, como corto de entendimiento.
    En realidad, Zbyszko era un hombre de 60 años, licenciado en filosofía y derecho en Viena, conocedor de unos once idiomas, además de músico y poeta, y campeón de lucha grecorromana (sólo perdió 5 combates de los 3.000 en los que participó), y que… nunca antes se había colocado ante una cámara para hacer de actor !

    Y ya que hablas de ver más cine clásico negro en los próximos días, una de esas joyitas quizás no tan conocida, además de “La ciudad desnuda”, es “Manos peligrosas”, de Samuel Fuller, y protagonizada también por Richard Widmark.

    (P.D.: Me permito hacer un copipasteo de este comentario también en el blog de Red Stovall)

    Saludos !

  3. En Blogdecine hemos cambiado el sistema de comentarios, ahora mucho mejor, pero en alguna medida afecta a entradas antiguas. Gracias por el aviso, ni cuenta nos dábamos.

    ‘Manos Peligrosas’ para mí es una buena película, pero menor dentro de la filmografía de ese grande que era Fuller, donde me quedo con ’40 Pistolas’, ‘Corredor sin Retorno’ o ‘La Casa de Bambú’.

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