“Battlestar Galactica”: Temporada 1

 

Battlestar Galactica (2004 – ?) / Creador: Ronald D. Moore / Intérpretes: Edward James Olmos, Mary McDonnell, James Callis, Katee Sackhoff, Jamie Bamber, Grace Park, Tricia Helfer, Aaron Douglas, Michael Hogan, Tahmoh Penikett.

“La vida es una melodía, Gaius. Nuestra propia existencia sólo son notas que suenan cuando están en armonía con los planes de Dios”

¿Es una mera coincidencia que Ronald D. Moore, uno de los productores y guionistas de Carnivàle, repita en esta serie? Seguro que no.

Con las reservas propias del que sólo ha visto la primera temporada, me atrevo a decir que bajo la epidermis de Battlestar Galactica palpita la búsqueda de la fe; la necesidad de creer, a pesar de las reticencias, en un Dios salvador que conceda esperanza a esta colonia de refugiados forzada a vagar por el espacio, condenada a un exilio de impredecible fin en virtud de la incansable persecución emprendida por los temibles Cylons, esas criaturas creadas por la mano del hombre que han decidido rebelarse y dar paso a la aniquilación. No en vano, la serie insiste en ese componente religioso (y mitológico) de manera incisiva, siendo el descreído y neurótico doctor Gaius Baltar (James Callis), aquejado de debilidades y dudas permanentes, el estandarte de un ateísmo acérrimo que es puesto a prueba, mediante el placer y el dolor, por una mujer de bandera (Tricia Helfer), quien frecuenta sus ensoñaciones para aportar misteriosas revelaciones… y provocar extravagantes comportamientos del atormentado científico. Una pareja que, en paralelo a la trama, absorbe la atención y actúa como catalizadora de los designios.

La serie conjuga la ciencia-ficción oscura y seria con la acción, el drama, el romance, las pinceladas de humor y el contenido sociopolítico. No sería descabellado indicar que cabe la posibilidad de que, en realidad, los guionistas se cobijen bajo el paraguas del fantástico y la acción con el fin de obtener la excusa perfecta para, a continuación, tratar otros temas tan o más importantes. Así, no tienen desperdicio (a escala televisiva, se entiende) los dilemas éticos y morales planteados en los capítulos que giran en torno a aspectos como el motín carcelario con exigencias de un terrorista idealista, la tortura aplicada sobre un Cylon que se niega a cooperar, la celebración de unas elecciones o el golpe de Estado: espejos donde se reflejan situaciones tan reales como la vida misma y sometidas a la controversia diaria. Y es que nadie dijo que fuese fácil convivir perdidos en un limbo, lejos de casa y teniendo que conservar una estabilidad de difícil preservación debido a la confrontación de intereses y puntos de vista entre el poder militar, liderado por el duro comandante Adama (Edward James Olmos), y el civil, apoyado en la Presidenta Roslin (Mary McDonnell). En una situación de crisis, el equilibrio siempre se encuentra bajo la amenaza de la ruptura, y aquí las tensiones entre unos y otros, siempre candentes, están preparadas para estallar.

No cabe duda de que la compleja naturaleza de los Cylons, los hijos insurrectos y sofisticados del ser humano, herederos a su imagen y semejanza, da mucho juego a los guionistas para que hagan y deshagan a su antojo. Con la capacidad de presentar un aspecto humano que conduzca a equívocos, además pueden existir copias de un mismo modelo e incluso es factible que el Cylon no sea consciente de su propia condición. Con un ojo muy puesto, entonces, en Blade Runner, la serie juega a que no estemos seguros de nada y a concebir a los teóricos “malos” como entes con inquietudes, aspiraciones y discursos existenciales; infiltrados entre los nuestros y con un plan que han de llevar a término.

Aunque alguna concesión al delirio (y me refiero a lo que envuelve a esa nave… ) merodea por ahí, los trece capítulos, por regla general, transcurren a un nivel digno, sentando las bases de un futuro que se vislumbra prometedor tanto por los derroteros a los que se dirige como por los personajes, bien definidos en tonos grises (no es oro todo lo que reluce, desde luego, en la heroína Starbuck). El trepidante final de la temporada apunta muchos frentes abiertos que auguran una buena ración de estímulos en las próximas temporadas. No diré que sea una gran serie ni que suponga una cita imprescindible que nadie habría de perderse, pero, para mí, constituye un entretenimiento inteligente, hábil y más que aceptable. No todo pueden ser obras maestras…

· Para saber más: Crisei [+]

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10 pensamientos en ““Battlestar Galactica”: Temporada 1

  1. Bueno, pues eso, que me parece una serie interesante, entretenida, pero no magistral (de momento). No hay que rasgarse las vestiduras si uno no logra verla, vamos, aunque, en mi opinión, merece la pena invertir el tiempo en ella (aspecto subjetivo donde los haya). De hecho, he visto esta 1ª temporada como una centella… lo que significa que me ha atraído lo suficiente como para tragarme capítulo tras capítulo.

  2. Pues tu relativamente desmitificadora visión de una serie que se lleva alabanzas casi por cualquier sitio donde leo algo por ella es justo la que me ha convencido para intentar verla, que me chocaba tanto comentario que si obra maestra, que si vaya nivelazo en todos los frentes… era muy escéptico y esperarme un entretenimiento más o menos brillante según el momento de exigencia de cada uno me pinta como más… ¿realista?

  3. Me ha gustado mucho leer una crítica entusiasta tan bien expuesta, Max Renn.
    A mi la serie sí me parece de primera.
    Me hace sentir muchas emociones, y actualmente es la serie que espero con más ansia cada semana.

    Parece mentira que partiendo de la misma premisa argumental que la infantil serie antigua (es decir, que los cylones invaden Caprica, y Adama tiene que guiar a toda la escasa flota superviviente en busca del mito de la Tierra, totalmente a ciegas) haya salido una serie que no tiene absolutamente nada que ver.

    Por cierto ¿qué tal Baltar? jeje.
    A mi me encanta este personaje.
    En la serie antigua todo era blanco o negro, y Baltar era malo, malo. Vamos, entre blanco o negro, era negro declarado.
    Sin embargo, en este remake, Baltar ni siquiera es malo. Simplemente es humano. Traicionero a ratos, cobarde, débil, ególatra.
    Presenta las debilidades del ser humano.
    Y si le sumamos todo a lo que está expuesto, es normal que esté medio perturbado.
    Disfruto muchísimo con su personaje, porque entre blanco o negro, es un verdadero gris que no se decanta por ningún bando y sólo escoge lo que le es más favorable.

    Y ahora atención a la segunda temporada, en especial al episodio “Pegasus”. Sencillamente magistral.

  4. KesheR, no es mala idea lo de dejarla para el verano. Tampoco te pierdes nada mega-especial.

    T-800, comparto tu fascinación por el personaje de Gaius Baltar. El cabrón es adorable a pesar de todas esas debilidades. Es muy divertido. Su relación con la rubia que se le aparece posiblemente es lo que más me atrae de la serie.

    Freddy, pues de algún modo la desmitifico algo, sí. Ya digo que me parece una buena serie, pero tampoco creo que estemos ante la panacea. No es una maravilla absoluta, sino una serie digna, con sus aciertos y sus errores. A mí me vale siempre y cuando el listón de la exigencia no esté en lo más alto.

  5. me abuuuuuurrooooooooo
    curro hoy, curro mañana, The Host el 2 marzo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    Hijos de puta, que la saquen en dvd directamente

  6. Muy buena crítica. Yo soy una de las entusiastas de la serie, desde el primer momento y con saltos en el sillón incluidos. Para mí, es de lo mejorcito que se ha hecho en ciencia ficción para televisión en bastante tiempo (con excepción de la fallida “Firefly”, pero eso es otro rollo). Los primeros capítulos de la tercera tienen momentos memorables, así que, aunque sea en verano, no os la perdáis.

  7. Por cierto, buen blog el tuyo, montsiya.

    Llevo vistos dos capítulos de la 2ª temporada. Ahora mismo lo que más me interesa es lo que está sucediendo en Caprica. Starbuck es de armas tomar.

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