“Clean”

 

Clean (2004) / Director: Olivier Assayas / Guión: Olivier Assayas / Intérpretes: Maggie Cheung, Nick Nolte, Béatrice Dalle, Jean Balibar, Don McKellar, Martha Henry, James Johnston, James Dennis.

Decadencia.

Lee Hauser (James Johnston) es un músico de rock cuarentón y venido a menos cuyos tiempos de gloria parecen formar parte del pasado. A su lado está Emily Wang (Maggie Cheung), una ex presentadora de la MTV que ejerce como pareja, compañera y agente y que comparte con él la adicción a las drogas y un hijo, Jay, que es mantenido y cuidado por los abuelos paternos, Albrecht (Nick Nolte) y Martha Hauser (Martha Henry). Tras una disputa, Emily deja solo a Lee en su habitación de motel durante unas horas. A su regreso, a la mañana siguiente, se encuentra de bruces con una pesadilla hecha realidad: Lee ha muerto debido a una sobredosis. Para completar el desastre, nuestra protagonista es sentenciada a ingresar en prisión por posesión. Cumplida la condena de seis meses, ha de rehacer su vida, pero continúa inmersa en el abismo de la drogadicción: perdida, sola, rota por dentro y desesperada, va dando tumbos y cavándose su propia fosa. Pocos están dispuestos a ayudarla.

Redención.

Habiento tocado fondo, sin hogar ni asideros a los que agarrarse, un deseo surge en su interior: necesita superar el rechazo y recuperar no sólo su dignidad, sino también a Jay. Muchas cosas tendrán que cambiar para lograr su propósito. Ha de mantenerse limpia.

Clean gira en torno a la decadencia y la redención: caer en picado, morder el polvo y resurgir de las cenizas. Caída e intento de ascención. Un drama tan duro como conmovedor es el que nos brinda magistralmente Olivier Assayas, un cineasta que consigue imprimir una autenticidad absoluta a una película que desprende verdad y emoción por todos sus poros, siendo un fresco sensacional del reverso autodestructivo de la fama, de las consecuencias de una época repleta de excesos donde lo que importa es vivir deprisa, del olvido al que uno es sometido cuando lo ha perdido casi todo y a nadie interesa.

Al son de la música (de Brian Eno y otros… ), que se filtra a la perfección en las imágenes para dotarlas de un mayor significado (véase, por ejemplo, la escena en la que el personaje de Béatrice Dalle juega al billar al tiempo que escucha la maqueta de Emily), y combinando los ambientes, de manera casi tangible, de Hamilton (ojo al atmosférico arranque, que nos muestra -imagen de arriba- un Canadá industrial y descarnado), Paris, Londres y San Francisco, Clean se fragmenta en espacios en virtud del deambular de esa mujer dividida.

Desde luego, su verdad que no sería la misma sin el empaque de la definición de sus criaturas en crisis, concebidas mediante las extraordinarias interpretaciones de Maggie Cheung (premio a la mejor actriz en el festival de Cannes), sublime al entender que no es necesaria la sobreactuación para transmitir con eficacia un estado quebradizo, y de un medidísimo Nick Nolte, cuyos cálidos susurros y sabia compostura configuran su entrañable papel. Más allá de que ambos hayan demostrado su excelencia en muchas ocasiones y con una extensa carrera a sus espaldas, da la impresión de que buena parte del mérito también habría de recaer en la dirección de actores de Assayas dado que extrae de ellos lo justo y necesario para convertirlos en seres verdaderos, de carne y hueso, a los que es imposible no creer ni de los que cabe permanecer indiferente.

El estilo visual contribuye a la cercacía, a la proximidad del espectador respecto a lo que nos narra. Al igual que en Irma Vep (íd, 1996), donde satirizó el mundo del cine y sus circunstancias, el director francés nos sitúa a unos centímetros de los personajes con el fin de que seamos partícipes privilegiados de sus miserias y alegrías y sepamos comprenderlos a través de una historia sencilla, humana, honesta… y sin juicios que valgan.

Valoración (0 a 5): 4,5

· Para saber más: Críticas en las revistas Contrapicado y La Fuga [+]

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12 pensamientos en ““Clean”

  1. Buena, pero quizás la mas flojilla de las que ví de Assayas. Lo que más me gustó: Como refleja la perrez en el mundo de la música, utilizando incluso artistas reales que hacen de si mismos.

  2. ¿La más flojilla? Yo he visto sólo tres de Assayas: Irma Vep, Demonlover y Clean. Y la verdad es que para mí Clean no desmerece a Irma Vep y remonta el vuelo tras la muy discutible (aunque no exenta de interés) Demonlover. Me parece una película magnífica.

    Algo que me gusta mucho es el hecho de que no se juzgue. Se limita a exponer, a contar, tanto lo bueno como lo malo sin rebasar la línea de lo sentimentaloide ni sentar cátedra. En ese sentido, me gusta la “objetividad” (por decirlo de algún modo) y el equilibrio de Assayas aunque también es cierto que eso no le impide demostrar cariño por los personajes.

    Ese plano del vaso de café sacado de la máquina y el posterior estallido de llanto, ya al final, me parece un momento genial.

  3. Ya comenté en otro post que Assayas es un director que me interesa muchísimo y, al hilo de tu comentario, me gustaría destacar algunas cosas.
    En principio, en Clean llama la atención su puesta en escena que, como en Demonlover, busca plasmar en la imagen la fisicidad emocional de los personajes, aunque a veces eso le lleve a Assayas a sacrificar la composición de plano y a hacer movimientos bruscos para captar de primera mano las emociones de los rostros o las acciones de los personajes.
    Por otro lado, enlazando con este detalle que no es nada trivial, juega una baza muy importante la música, sobre todo en este film, que es predominantemente rock (si exceptuamos las varias composiciones de Eno) y que, igual que en la escena que comentas con Beatrice Dalle jugando al billar, también podría señalarse la escena de la actuación de Metric, en la que Emily y Vernon discuten, y en la que los movimientos de cámara de Assayas (y, sobre todo, su manera de captar la actuación) más la música respaldan el enfrentamiento verbal por el lanzamiento del disco de Lee.
    De todas formas, también es cierto que Assayas va en contra de la codificación de géneros y Clean es una película que, aunque en menor medida si la comparamos a Irma Vep o a Demonlover, también propone determinados temas al margen del drama familiar, como puntos de fuga, aunque más mediatizados por el devenir de Emily Wong (crítica al mundo musical, discográficas, reinserción social-laboral, etc.).
    En fin, que parrafadas al margen, sigo pensando que Assayas es un director a tener muy en cuenta, tanto por su puesta en escena, que me parece brillante (hace bien lo que el movimiento DOGMA intenta hacer mediante su parquedad autoimpuesta de medios y no consigue) como su apuesta por la descentralización del relato cinematográfico y su apuesta por una narrativa con múltiples líneas de fuga, tan oblicua como la realidad, que a fin de cuentas el cine no tiene porqué tener una conclusión total.

    Saludos!

  4. Pues poco que añadir a lo que apuntas, nostalghia. Que estoy de acuerdo de principio a fin, nada más. 🙂

    Pero una cosa… ¿no te parece que a Assayas se le va la mano al llevar al límite aquello de las líneas de fuga, la descentralización y demás en “Demonlover”? ¿No es un exceso demasiado excesivo (valga la redundancia)?

  5. Sí, es cierto que se pasa un poco en el desarrollo de la historia; pero claro, él te diría que eso pasa porque vamos a verla con la idea de thriller de espionaje y tal (nosotros diríamos que da gato por liebre), y la historia es más un ensayo sobre la post-modernidad, la evolución en el lenguaje audiovisual y todo eso (aunque pivote sobre el concepto de thriller).
    En estos casos lo mejor es dejarse llevar, como con el Lynch más complejo y sacar después las conclusiones sobre lo que le sucede a Diane De moinx (bonito apellido, por cierto).

    Saludos!

  6. Ya, está claro. Dejarse llevar sin plantearse demasiado la “coherencia” de lo visto sería lo mejor en ese caso. Lo que pasa es que no siempre uno está dispuesto a tanto…
    No sé, es complicado.

  7. Por cierto, aprovecho para decir que ya he escrito el dichoso post de Assayas, aunque creo que me he pasado tres pueblos en la redacción.
    Te invito a que lo critiques, para bien o para mal.

    Saludos!

  8. Ok, ahora me paso por allí.

    Oye, no sé si habrás visto “Twentynine Palms”, de Bruno Dumont. El otro día la vi y me dejó muy descolocado, con sensaciones muy encontradas. No tardaré mucho en hablar de ella. ¿La has llegado a ver, nostalghia?

  9. No, de Dumont sólo he visto Flandres (la echaron hace cosa de un mes en la Filmoteca de Valencia), que me pareció interesantilla.
    Es uno de esos directores con películas atractivas, pero que, por algún motivo, nunca te decides a verla. A ver si la burra soluciona el problema.

    Saludos!

  10. Max, al fin logré conseguir “Clean” del tan mentado Olivier, y lo cierto es que me gustó mucho, creo por lo que leo en los debates entre tú y nostlaghia que es la pelí más convencional de Assayas (entre “Irma Vep” y “Demonlover”), pero me pareció que maneja la puesta en escena de una manera formidable además de controlar a sus actores/personajes sin maniqueismos y, como tu bien dices, dotarlos del cariño que el director siente por ellos. Maggie está espléndida, sin más, y Nolte, enorme. Estaré a la pesca de más material de Assayas, ha sido un muy grato descubrimiento.
    Saludos!!!

  11. Pues me alegro de que te haya gustado tanto, hombre. “Clean” es una película muy equilibrada que podría haber sido un mediocre dramón pero que, por fortuna, huye de maniqueismos, efectismos y tal. Ahora tienes que tratar de ver “Irma Vep” como sea, que es un peliculón como la copa de un pino, en serio. 😉

  12. Saludos. Genial tu blog.

    Yo sinceramente, con lo que de Assayas he visto, no me parece un director muy arriesgado, por lo general. Cierto que Irma Vep es una película osada y audaz, y para mi una maravilla total, y que Demonlover también se podría calificar así, aunque a mi me llegara a sacar de quicio esta última. Pero Finales de Agosto, principios de Septiembre, Los Destinos Sentimentales, o Clean, me parecen bastante formales (señalando que no entiendo papa de cine). Creo que su poder reside en el interés que despiertan los personajes, y en el caso de Clean, también por las apabullantes interpretaciones de Cheung y Nolte. A mi la historia en si, ni fu ni fa, mil veces vista, pero los personajes… chapó.

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