“La matanza de Texas: El origen”

 

The Texas Chainsaw Massacre: The Beginning (2006) / Director: Jonathan Liebesman / Guión: Sheldon Turner / Intérpretes: Jordana Brewster, Andrew Bryniarski, R. Lee Ermey, Taylor Handley, Matthew Bomer, Diora Baird, Heather Kafka.

La matanza de Texas: El origen es una película innecesaria desde su misma concepción. Contar el citado origen de la familia de psicópatas texanos que representan los horrores de la América Profunda corresponde a una descarada operación de cara a la taquilla tras los buenos resultados del aceptable remake del clásico de Tobe Hooper, dirigido por Marcus Nispel (La matanza de Texas, 2003). Desvelar los inicios de estos personajes supone despojarlos de buena parte de su misterio, de su condición de brutales figuras terroríficas de pasado incierto, siendo Leatherface el más perjudicado al perder su carácter de icono abstracto debido a su discutible tratamiento en la nueva entrega de una saga sobreexplotada y prácticamente agotada.

En cualquier caso, el mayor reproche que podríamos hacer consiste en que esta precuela repite, por enésima vez, la fórmula de siempre: unos jovenzuelos de buen ver se adentran en territorio hostil y son presa de los despiadados monstruos. Es, en realidad, más de lo mismo puesto que la película se ventila el origen en un visto y no visto, de cualquier manera y sin ningún ingenio; como una excusa para continuar aprovechando con muy poca vergüenza el filón. Está claro: lo que le interesa no es otra cosa que reincidir en los manidísimos esquemas del survival horror pese a quien pese y por cansino que sea.

También es flagrante que ni siquiera sea capaz de sacar partido de la época en la que se ambienta, marcada por la guerra de Vietnam y el llamamiento a filas, para ir un poco más allá. Dos hermanos, Dean y Bailey, de tendencias opuestas sobre lo que significa la guerra, encontrarán su personal infierno en su propia casa, en América. La posible lectura de crítica sociopolítica, en principio prometedora, simplemente es esbozada… y desperdiciada.

Lo que queda es poca cosa: volvemos a ver lo ya visto pero reforzado por un gusto excesivo por rociar las imágenes más sádicas con litros y litros de sangre. Desmesurada, grotesca y retorcida, la cinta de Jonathan Liebesman aporta la única relativa novedad de ensañarse más de lo esperado en la violencia… hasta extremos casi autoparódicos: su inclinación por regodearse en el sufrimiento de las víctimas y despedazarlas a lo bestia es el signo que la define. Dar más carnaza parece ser el objetivo.

¿Es, entonces, una película insalvable?… Yo diría que depende de la exigencia de cada uno. Aunque no hay novedad en el frente, os diré que algunos detalles me parecen interesantes, como la confección de la primera máscara humana de Leatherface; el particular show del imprescindible R. Lee Ermey (el durísimo sargento Hartman de La chaqueta metálica), desquiciado y cachondo, como el sheriff Hoyt; y la decisión de no tomarse demasiado en serio a sí misma (ojo a la “cirugía” empleada sobre el tío Monty).

Lo que ocurre es que, por si fuera poco, los personajes no importan absolutamente nada. Ni villanos (salvo el sheriff) ni víctimas: nadie. Da todo igual. Y es una lástima que los matarifes hayan perdido buena parte de su carisma al haber sido perfilados de una forma tan gruesa y facilona.

Valoración (0 a 5): 1,5

· Para saber más: Atención a la descacharrante crítica de un tal Señor Mantequilla en Filmaffinity. De morirse. 😀

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12 pensamientos en ““La matanza de Texas: El origen”

  1. Pues básicamente estoy conforme en todo lo que expones, aunque yo fui algo más generoso en la valoración final. ¿Qué les hubiera costado centrarse un poco más en la génesis de la familia de matarifes y no repetir lo mismo exagerándolo un poquito?

    El apunte sobre Scooby Doo de la critica de filmaffinity es 😄

  2. Escribe el tío éste:

    Hay momentos memorables, no por su calidad precisamente, que a ratos hacen que te preguntes si lo que estás viendo es “La matanza de Texas” ó “Top secret!”…

    Jajajajaja

  3. Debo ser de los pocos que se lo pasaron pipa viendo este festival de los horrores tan grotesco e inncesario que hasta hace gracia. Bien pensado es cierto que se trata de un remake del mismo remake dirigido unos años antes y que poco añade a la historia de los matarifes mas alla de alguna explicacion bastante chorra por momentos y que no tiene demasiado sentido. ¿Y que? yo ya se que esto no es mas que un explotation que lo unico que quiere es añadir gore, mucho gore y hacer pasar un rato entretenido al aficionado. Conmigo lo ha conseguido, aunque conozco sus limitaciones. es obvio.

  4. Lástima que, en lugar de profundizar en los detalles inquietantes que sugería el original de Hooper (la familia de matarifes que no sabe hacer otra cosa, la América profunda como generadora de monstruos, el canibalismo como necesidad alimenticia…), se haya optando por seguir exprimiendo los tópicos de siempre.

    Miedo me da otra secuela: la de la genial “Las colinas tienen ojos”. No me entusiasmó el “Rohtenburg” de Weisz, pero encima con guión de Craven… Ugh. Puede ser un truñazo.

  5. La acabo de ver…en fin, lo que esperaba, que era mas bien poco. Litros y litros de sangre, un pelín de cachondeo (no llega al absurdo de la secuela que rodó el propio Hooper), y la conversión final (patética esa grúa, ese ralentí) de Leatherface en icono pop. Como siempre terminamos enterrando los mitos, es el camino del género: experimentar, establecerse, parodiarse, retorcerse y morir.

    Aparte de esto, me han parecido un tanto ridículos los comentarios metacinematográficos (bueno, salvo el momento “Buscando mi destino”), así como los guiños estúpidos a “Apocalypse Now” (por partida doble) y a “La chaqueta metálica”. Vamos, que poca cosa.

    Saludos

  6. Ahhh, que se me olvidaba. Si lo que pretendía el director era jugar con los mecanismos de identificación y empatizar con la familia, parece que no ha visto (o al menos si la ha visto, no la ha copiado bien) “La casa de los 1000 cadáveres” del amigo Rob Zombie. Esto sí que es saber trabajar al límite del aguante para el espectador.

    Saldos

  7. Que sí, que es de lo más fallida e innecesaria. Tiene cosas bastante bochornosas, como lo de la pareja de moteros, metidos con calzador.
    Pero yo me quedo sobre todo con R. Lee Ermey, cuya “hijoputez” mola. 8)

  8. La secuela que rodo el propio Hooper de la pelicula original tuvo su gracia. Desde luego, entretenida es un rato y delirante otro aun mas largo. ¿Como se saco de la manga este hilarante muestrario de horrores surrealistas que mas parecia una comedia que el agobiante ejercicio de terror que era la primera pelicula?. La respuesta solo la sabe y la sabra el director. Pese a todo, esta entretenida.

  9. Bueno, la secuela de Hooper era un delirio brutal. Pero tampoco es que me entusiasmase mucho, la verdad.

    La que sí me parece totalmente detestable e impresentable es “La matanza de Texas: La nueva generación” (creo que se tituló así), con… ¡¡¡unos pimpollos (por entonces) Renee Zellweger y Matthew McConaughey!!!

  10. Al menos los personajes son más afines a los del original, mueren todos y no resultan unos pijos snobis como los de la muy sobrevalorada Matanza de Nispel. El Origen es más auténtica, más desenfadada, y más Serie B caspitrónica. A mi me encanta, y esos defectos que señalais a mi se me antojan simpaticas virtudes.

  11. Pingback: "Hannibal: El origen del mal" « « Videodrome · BLOG de cine & tv »

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