“L’intrus”

L’intrus (2004) / Directora: Claire Denis / Guión: Claire Denis y Jean-Pol Fargeau, sobre las memorias de Jean-Luc Nancy / Intérpretes: Michel Subor, Grégoire Colin, Yekaterina Golubeva, Florence Loiret, Lolita Chammah, Bambou, Béatrice Dalle, Alex Descas.

Para comenzar, deberíamos advertir de algo: L’intrus supone un desafío de los grandes al entendimiento y la paciencia del espectador.

La muy atrevida (¿suicida?) película de Claire Denis (Trouble Every Day) huye de seguir un estilo narrativo tradicional y opta por el uso de la elipsis y el corte para seccionar la historia, fragmentarla y vaciarla, eliminando algunas piezas para impedirnos conectar con cierta claridad los hechos que se suceden y conocer a los personajes. Así pues, se nos presenta una especie de esbozo que se compone de una serie de escenas encadenadas mediante la mínima información y sin que necesariamente transcurran en un orden cronológico ni casen entre ellas. La estructura salta por los aires en mil pedazos y, en esta difícil tesitura, el espectador ha de recomponer el rompecabezas (o no) y tratar de deducir lo que puede estar ocurriendo.

Tan enigmático y hermético es el personaje protagonista, Louis Trebor (Michel Subor), como lo que se nos cuenta, pero el hilo principal, por lo que logro extraer, fundamentalmente consiste en acompañar a este hombre, surcado por las arrugas del paso del tiempo, en un viaje de redención hacia una nueva vida que engloba un transplante de corazón y la búsqueda de un hijo. Louis, un solitario carcomido por haber sido un padre ausente, disfruta de la naturaleza y parece tener problemas de comunicación. A partir de un suceso relacionado con un intruso, cuyo origen y motivos se obvian, decide romper con todo.

L’intrus apuesta por una anarquía que se extiende a todos los niveles. Su desarrollo origina muchas incógnitas no resueltas y está abierto a una diversidad de lecturas. Es decir: te descoloca.

El intruso del título podría ser el corazón transplantado, los inmigrantes, el protagonista o tú mismo, que intentas discernir de qué demonios te está hablando la película. En suma, da la impresión de que el argumento se podría resumir en una línea y que se reduce a una brutal abstracción, a una página en blanco que cabe rellenar (o no). El comportamiento y la naturaleza de los seres que por aquí pululan casi nunca obedecen a nada que nos haya sido revelado. De hecho, con frecuencia es fácil plantearnos: ¿Quiénes son y por qué hacen lo que hacen? ¿Corresponderá la mayor parte de lo expuesto a los caprichos ininteligibles de un/a sueño/pesadilla? ¿Acaso será real? ¿Hasta qué punto… importa?

No obstante… es el atractivo trabajo visual de Denis y de su directora de fotografía, Agnès Godard, lo que sobresale y se impone, yo creo, por encima de cualquier otra consideración. Se percibe un valor subyugante en este cine atmosférico que, por cierto, ya podría acuñarse como un nuevo género vistas algunas tendencias recientes, entre las que, dicen, se incluye esa oda a la nada titulada Gerry (íd, 2002). Pero, desde mi punto de vista, el soporífero film de Gus Van Sant carece de la riqueza de estímulos (y del contenido) que propone la autora francesa, de modo que, en L’intrus, dejarse llevar por esas imágenes que plasman ambientes cuya apreciación de la belleza demanda de la contemplación, del ensimismamiento, no es una tarea imposible. Asimismo, la fijación por retratar, en primeros planos escrutadores, el cuerpo humano de personajes que se limitan, casi, a estar ahí… contiene un inquietante grado de exploración.

Dado que la película no se ajusta a los parámetos “normales”, me permitiréis que me libre de dar una frívola valoración numérica. No podría. Y es que más que comprender, hay que sentir, y en ese sentido es perfectamente entendible que pueda producir el rechazo si no se está por la labor de tratar de aceptar el reto o si, incluso, la predisposición es la idónea. Que cale o no depende, más que nunca, de cada uno.

Una experiencia dura y complicada, sí, pero a tener en cuenta como redefinición de los patrones narrativos.

· Para saber más: Apuntes sobre L’intrus, por el Señor Toldo [+]

9 pensamientos en ““L’intrus”

  1. Totalmente en contra, ya te dije. Para mí la realización no tiene nada de especial, y eso de quitarle trozos parece responder a una necesidad de darle algo distinto a la película. He de confesar que ni siquiera la vi entera de tan cansina que me pareció. Ni pasé un buen rato, ni me enteré de nada, ni la volvería a ver.

  2. Pues yo tengo que confesar que hay algo en las imágenes de Denis que me interesa, que me inquieta, que me seduce para seguir contemplándolas… a diferencia de la insoportable indiferencia que me causa Gerry y Elephant, de nuestro amigo Van Sant…

  3. Qué guay, me ha gustado mucho tu post. La película es de lo más poliédrica, y en sucesivas visiones se le pueden ir viendo diferentes caras: la atmosférica, pura y limpia fotografía de Agnes Godard, la superficie corporal de los actores, los cambios de escenario, los acordes musicales… hasta incluso intentar profundizar más en el argumento inventándote lo que falta de película😀 Se podría decir que lleva al límite la ausencia evocadora del concepto “fuera de plano”, sacándolo al completo de la misma obra. Dato interesante que refuerza esta idea de cómo influye lo que hay fuera de la película (en última instancia, el espectador) en ella hasta ser indispensable para formarla: Denis hizo a Michel Subor preparar su personaje empapándose de la música de un Johnny Cash por aquel entonces moribundo, sin que ninguna de sus canciones salga en la película ni la directora tuviera intención de incluirlas; pero, de alguna forma, están contenidas en la actuación de Subor.

  4. Temo que de verla lo más probable es que me suceda justo lo que comenta Kesher que le sucedió a él y es que esa comparativa con Gerry aunque digas que en este caso la cosa sí interesa, en buena medida, por la realización, no sé yo… a priori no me convence : P

  5. Es que la fotografía de Agnès Godard es, como bien dices, pura y limpia… y la verdad es que uno hasta puede encontrar algo lírico (no sé si es la palabra) en su retrato de la naturaleza, de los paisajes, de las aguas… Si tuviera que elegir, me quedaría con el aspecto visual como lo más satisfactorio de la película.

    Buena anécdota la de Michel Subor. No tenía ni idea. Curioso, curioso.

    De todos modos, yo hubiera agradecido que Denis nos hubiese aportado algunas piezas más del puzzle. Creo que toma un riesgo tremendo al pedir al espectador una participación tan activa e imaginativa. Es una película muy, muy “hard”, desde luego.

    Freddy, es posible que alguno se pregunte cómo es posible que aborrezca al Van Sant de “Gerry” y, sin embargo, aprecie “L’intrus” cuando ambas forman parte de ese cine donde lo atmosférico, lo ambiental, se impone. Lo que pasa es que en Denis percibo sensaciones, ideas, contenido… y una dirección mucho más estimulante. Puede que sea sólo cosa mía, no sé.

    Y si decides verla será bajo tu propia responsabilidad, que conste! No me vengas luego con quejas!😛

  6. Pingback: "Vendredi soir" « « Videodrome · BLOG de cine & tv »

  7. Pingback: El enigma del Intruso | Oliverrock’s Weblog

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