“The Wicker Man” (2006)

 

The Wicker Man (2006) / Director: Neil LaBute / Guión: Neil LaBute, sobre el guión original de Anthony Shaffer, basado en la novela “Ritual”, de David Pinner / Intérpretes: Nicolas Cage, Ellen Burstyn, Kate Beahan, Molly Parker, Frances Conroy, Leelee Sobieski.

La mera intención de acometer un remake de The Wicker Man (1973), la inimitable y magistral cinta de culto dirigida por Robin Hardy y prodigiosamente escrita por Anthony Shaffer, considerada como una de las cimas de la transgresión y la irreverencia, era de lo más temeraria. Cuando la noticia del proyecto saltó, muchos pronosticaron que esta nueva versión estaba condenada al fracaso habida cuenta del pesado lastre que supondría la inevitable comparación con la original. ¿Para qué rehacer lo que ya es casi perfecto? ¿Para qué volver sobre una película de características casi únicas? Y visto el resultado, producto de estos tiempos que corren donde la originalidad vive pésimos momentos, la verdad es que los agoreros, aunque no era difícil, acertaron.

Neil LaBute, director en principio poco adecuado para una propuesta de género, afronta el remake queriendo distanciarse de la película de Hardy e inclinándose por incluir variantes en su aproximación: mientras que la original giraba en torno a una contraposición entre la religión puritana más recalcitrante (personalizada en el mojigato sargento Howie) y los ritos paganos y de total liberación sexual (presentes en esa perturbadora sociedad alternativa liderada por Christopher Lee), aquí se enfrenta un hombre con buenas intenciones (Edward, un policía en busca de una niña desaparecida) a una comunidad absolutamente matriarcal, dominada por unas mujeres que reducen a los hombres a las tareas de la procreación y el trabajo. No es desdeñable, a priori, el argumento, puesto que al menos no se trata de un vulgar calco, sino de una variación de cierto interés que podría haber aportado resultados, como mínimo, curiosos. De hecho, ese hombre que pulula por la aislada Summersisle, tratando de averiguar qué fue de la pequeña Rowan, y que se ve frenado por una colmena de abejas a la caza del zángano, no es, sobre el papel, algo a lo que renunciar.

Además, el planteamiento conecta con las inquietudes del cine de Neil LaBute, quien en las estimables En compañía de hombres y Amigos y vecinos ya ofreció un ácido discurso sobre las difícultades de las relaciones entre los hombres y las mujeres. En este caso, reincide en su visión e incluso la lleva al extremo, incurriendo en una misoginia nada disimulada aunque esté cobijada bajo el manto genérico del fantástico.

Pero dejando de lado las implicaciones ideológicas del nuevo (y fallido) enfoque y las valoraciones hechas en función de un precedente tan excelso, la película, analizándola en sí misma, es un completo desastre desde mi punto de vista. Comenzando por la dirección de LaBute, no cabe duda de que se antoja falta de energía y de arrojo. Mediante una puesta en escena mediocre y plana y un pulso narrativo insulso, es incapaz de sostener y desarrollar su historia con un mínimo de interés y coherencia. Carente de atmósfera y bajo mínimos en cuanto a intriga e inquietud, lo que empieza siendo un misterio algo excitante enseguida se convierte en un despropósito donde tienen cabida flashbacks reiterativos, sustos fáciles ejecutados con una torpeza sorprendente y situaciones tan improbables como, en el fondo, risibles por obra y gracia de un guión flojísimo. Es, sobre todo, en el último tercio cuando se produce una cadena de acciones que bordean la vergüenza ajena, como los sopapos repartidos por el protagonista o el tópico y típico epílogo.

Por si fuera poco, las horribles interpretaciones de Nicolas Cage y Kate Beahan consiguen que sus personajes no transmitan el menor atractivo. ¿A alguien le importa, de verdad, lo que ocurra con ellos? Es más: ¿Acaso no acaba siendo indiferente el esclarecimiento del caso de la niña? ¿Alguien siente algo cuando llegamos al tan anunciado clímax?

Después de todo, tal vez el remake haya aportado algo positivo: nos ha permitido, por comparación o por establecer precedentes, recordar las excelencias de la original, así que cabe la posibilidad de que a algún espectador le interese descubrir aquella enloquecida, deliciosa y originalísima combinación setentera de canciones, bailes, desnudos, rituales, disfraces, sacrificios y comportamientos hostiles originados en virulentas creencias.

Una buena idea echada a perder.

Valoración (0 a 5): 0,5

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12 pensamientos en ““The Wicker Man” (2006)

  1. Bueno, simplemente hago un copy&paste de lo que escribí sobre el film cuando lo vi en Sitges. Por cierto, a mi no me pareció tan malo…

    A pesar de toda la bilis que se segregado sobre ella, la nueva versión de The Wicker Man está lejos de ser un film despreciable. Cierto que no estamos hablando de una maravilla, que se sitúa muy por debajo del original de Robin Hardy, pero al menos se percibe una intención, un deseo de explorar nuevos temas y confrontaciones, algo excepcional en un remake para los tiempos que corren. Estas pretensiones se deben en su mayor medida al realizador de esta puesta al día de la novela de David Pinner, el norteamericano Neil LaBute, cuya carrera se ha desarrollado de forma paralela al movimiento “indie”. Un director habitualmente preocupado por los conflictos entre ambos sexos, algo que vuelve a hacerse patente en esta película pero recubierto por el barniz genérico. The Wicker Man cuenta la llegada de un policía con pasado traumático a una misteriosa isla regida por mujeres, así como la investigación de éste para encontrar a una supuesta niña desaparecida. Si en el original de 1973, Hardy mostraba la confrontación entre el catolicismo rancio y castrador de su protagonista frente al naturismo y desinhibición sexual de una religión pagana para terminar articulando un letal discurso en contra de cualquier tipo de culto, LaBute contrapone la virilidad y misoginia del macho occidental frente al oscuro sectarismo de una sociedad matriarcal, edificando una insólita fábula sobre la lucha de sexos. Pero LaBute no posee el pulso necesario para insuflar un tono eminentemente desquiciado a los devaneos del policía por la isla; su film carece de la atmósfera alucinada del original, lo cual no es nada malo, pero sí necesario para construir un microcosmos en sí mismo, una parábola pesadillesca (y perversa) acerca de los peligros del matriarcado, tan o más despiadado que las sociedades patriarcales. Así pues, The Wicker Man termina siendo una película que pretende llegar más lejos que lo que su puesta en escena nos advierte, quizás porque a pesar de ciertos detalles espeluznantes –ese viejo deforme y lleno de cicatrices que se encuentra postrado en una cama de la mansión, la joven cuyo cuerpo está cubierto por abejas-, su director tiende más al verismo costumbrista que a los abisales delirios del fantastique.

    Saludos

  2. Roberto, de acuerdo respecto a que LaBute explora variantes, lo que no es habitual en un remake, pero a pesar de sus buenas intenciones en este aspecto yo creo que cae en lo fallido. La idea no me parece mala, pero su plasmación y desarrollo ya es otro cantar.

    Esos detalles “espeluznantes” que mencionas (el viejo en la cama, la joven cubierta por abejas) me parecieron notas efectistas que me dejaron muy, muy frío. Y tampoco me parece que importen más allá de la anécdota de mostrar algo pretendidamente impactante.

  3. Sí, ha sido por mi malsana curiosidad. Me apetecía ver qué había hecho LaBute con este remake de una película de las características de “The Wicker Man”.

    Por cierto, estoy viendo la serie “Heroes”. Va sobre gente que descubre sus superpoderes. Me está gustando su tratamiento del tema.

  4. De acuerdo en casi todo, Max, salvo en que la inercia al final nos hace atropellar las pocas cosas salvables de la película, y pienso que la interpretación de Cage es correcta, más que correca diría yo. Pienso que se encuentra en una etapa inspirada y todo lo que viene haciendo (el hombre del tiempo, el señor de la guerra) lo saca con nota. Las demás interpretaciones me parecen delirantes, sin excepción (que pena ver haciendo papeles alimenticios a Ellen Burstyn).

  5. No tiene sentido (Y siento reiterar lo dicho ya) hacer un remake de una película ÚNICA, como la original “The Wickwer man”. Yo no he visto el remake, pero volviendo a ver la original, ya sabe uno las cosas que no han tratado en la actual.
    Es inviable hoy en día hacer una película semi musical folky en la que unos niños bailan mientras adoran al Dios Falo. Ahora serían inpensables escenas como la de la gente haciendo el amor en plena calle o simplemente la clase en la escuela. Por no hablar de la secuencia de las habitaciones con Ekland bailando desatada completamente desnuda. Jamás habría que haberla hecho…
    Vaya chapa! Y eso que no he visto el remake!
    Saludos

  6. Pues no, al contrario de con la mayoria, Carnivale la voy desgustando a paso lento pero seguro… la cosa está en que voy a terminar de verla prácticamente a la par que la última temporada de Frasier… y qiza se solapen entre sí!

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