Espectáculo en el Tour

Tras el escándalo de la Operación Puerto relativa al dopaje que dejó en el dique seco a ciclistas estelares como Ivan Basso, Jan Ullrich o Alexandre Vinokourov y el pesimismo generalizado que se contagió en el ambiente, el ciclismo ha recuperado la épica y la emoción que hacen grande a este deporte.

El Tour de Francia perdió a sus participantes más prestigiosos y mediáticos (Alejandro Valverde hubo de abandonar a las primeras de cambio por una caída), pero ha recuperado ese ciclismo de ataque, impredecible y algo enloquecido que se había perdido en los últimos años debido al dominio tan insultante de las figuras. En esta edición, y ante la igualdad reinante y la carencia de un jefe de filas que ejerza de capo y de un equipo realmente fuerte, las sorpresas se suceden unas tras otras y los candidatos a la victoria final cambian de manera constante.

Si tras las primeras etapas pirenaicas podíamos aventurar un duelo entre un americano, Floyd Landis, y un ruso, Denis Menchov, a falta de una gran etapa de montaña alpina (la de mañana) y una larguísima contrarreloj ambos han caído inesperadamente. Hoy, Landis ha reventado por los cuatro costados y Menchov ha perdido sus opciones de victoria. Hoy, dos españoles valientes e inteligentes se han colocado en el primer y el segundo puesto en la clasificación general: Óscar Pereiro, la gran sorpresa, y Carlos Sastre, que liberado de su esclavitud a Basso se ha reivindicado como un corredor excelente.

Pereiro, que andaba hundido en la general, tuvo la suerte de entrar en una escapada consentida en la etapa 13 y logró casi 30 minutos de ventaja sobre el pelotón en Montélimar. Se adjudicó el maillot de líder y lo defendió con uñas y dientes, aunque lo perdió en Alpe d’Huez por tan sólo 10 segundos. Pero el español no estaba dispuesto a rendirse y, rompiendo todos los pronósticos, ha aguantado con el alemán Klöden para llegar a meta y recuperar el liderato aprovechando el desfallecimiento del americano.

Y Carlos Sastre, regular como siempre, combativo y con el arrojo del que se juega sus cartas al todo o nada, ha obtenido una valiosa ventaja tras dejar atrás a sus rivales y ser segundo en la etapa.

El espectáculo ha vuelto a brillar al máximo. Ha sido en la etapa 16 con final en el puerto de La Toussuire.

Que siga la fiesta.

1º Óscar Pereiro; 2º Carlos Sastre (a 1’50”); 3º Andreas Klöden (a 2’29”).

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3 pensamientos en “Espectáculo en el Tour

  1. Difícil reeditar aquellas tardes pasadas con Induráin… al menos en el caso de un bastante ignorante del deporte del pedal como lo es un servidor. Pero es significativo que tampoco se perciba una ola de entusiasmo con eso de tener un español con el maillot amarillo, ¿os imagináis lo que hubiera sido hace algunos años?

    Como no tengan cuidado, se lo cargan: se cargaron la Vuelta, el Giro anda comatoso… si el Tour también casca, adiós a las dos ruedas (con tracción humana, se entiende).

    Un saludo!

  2. Me importan poco o nada los índices de audiencia cuando se está viendo un Tour sin control y donde puede ocurrir cualquier cosa en cualquier momento. Ahora mismo Landis va escapado con 3 minutos y medio sobre el pelotón. Esto es emoción, esto es espectáculo.

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