“Falso culpable”

The Wrong Man (1956) / Director: Alfred Hitchcock / Guión: Maxwell Anderson y Angus McPhail / Intérpretes: Henry Fonda, Vera Miles, Anthony Quayle, Harold J. Stone, Charles Cooper, John Heldabrand, Esther Minciotti.

La figura del falso culpable es una de las más características marcas de fábrica de la factoría Hitchcock, siendo su tema más recurrente y, sin duda, favorito a lo largo de su obra. En este caso, el director inglés aborda tal temática tomando como base una historia verídica publicada en Life Magazine y ocurrida en Nueva York, la protagonizada por Christopher Emmanuel Balestrero (Henry Fonda), un músico acusado, encerrado y procesado por delitos que no ha cometido.

Desde una perspectiva de suceso kafkiano y con un tono pseudo-documental, Hitchcock conduce a su personaje a una situación de total impotencia, a merced de los testimonios de sus conciudadanos, que afirman sin rubor que su aspecto coincide con el del autor de diversos robos y atracos. Identificado, pues, como el culpable, Balestrero penetra en una pesadilla que parece no tener fin y empeora a cada paso, como si el mundo entero conspirara para privarle de libertad y destruir a su familia.

Conocidos son los miedos de Alfred Hitchcock en relación al estamento policial y al encierro en prisión (en su infancia fue encerrado, a petición de su padre, en la celda de una comisaría), y es en esta película más que en ninguna otra donde vierte sus obsesiones. Mediante una atmósfera asfixiante y opresiva en virtud de la expresionista fotografía, la muy inquietante (e impresionante) banda sonora del imprescindible Bernard Herrmann y la gélida puesta en escena, la historia de Balestrero es un desasosegante y perturbador vía crucis en el que el caprichoso destino parece inamovible en su camino hacia la fatalidad. Su detención, interrogatorio por los policías y sometimiento a las ruedas de reconocimiento son etapas que nos son presentadas con la frialdad del entorno y la resignación de una víctima indefensa ante el desatino social.

Además, Falso culpable contiene una mirada crítica hacia la colectividad y el sistema legal: aquí, la presunción de inocencia se sustituye por la obligación de demostrar la inocencia, como si la condena estuviera escrita desde el principio. Asimismo, expone la alarma social originada por los robos cometidos, lo que provoca que el miedo se contagie y los testigos identifiquen con ligereza al falso culpable como forma de librarse de su paranoia, sin reparar en la gravedad de las acusaciones. Más adelante, en el desarrollo del juicio, observaremos cómo parte del personal asistente evade su atención y toma el acto como una mera rutina mientras se enjuicia algo tan trascendente como el futuro de un hombre.

Decía Alfred Hitchcock en el capital libro de entrevistas de François Truffaut que quiso acercarse lo máximo posible a la verdad y ser realista: “Con la intención de lograr una autenticidad absoluta, todo fue minuciosamente reconstituido con la colaboración de los héroes del drama, rodando todo lo posible con actores desconocidos y, algunas veces, incluso, para los papeles episódicos, con quienes vivieron el drama. Y todo en los lugares mismos de la acción”. Y respecto al enfoque de la historia, afirmaba el realizador que estaba edificado sobre el punto de vista del protagonista, y, así, podemos ver cómo los planos son cerrados y se limitan a su particular campo de visión, siendo una fragmentación de lo que sucede. Desde lo subjetivo, la película nos obliga a situarnos en su lugar y a sentir el malestar y el sufrimiento del que se sabe inocente y no encuentra una salida.

La realización se acerca a la sobriedad documental y, en este sentido, la película prácticamente carece de alardes visuales, aunque el director no cede totalmente a la contención y nos regala algún que otro virtuosismo formal localizado en la celda, cuando Balestrero es encerrado y la cámara se mueve en desquiciantes círculos o entra y sale por las rejas, abandonando al personaje a un estado de soledad y desesperanza. Y también cabría citar aquí, como recurso visual, la fascinante sobreimpresión del rostro del verdadero culpable al de Fonda mientras éste reza ante una imagen santa.

La interpretación de Henry Fonda resulta soberbia ya que dota del idóneo carácter neutro a su personaje, un hombre corriente, gris, sin especiales señas de identidad, ataviado con su abrigo y su sombrero, que forma parte de la multitud y podría ser, en realidad, cualquiera.

Pero la mayor tragedia se localiza en el amago de desmoronamiento de la familia, cuando su esposa, Rose (Vera Miles), pierde la razón y cae en la enfermedad mental como consecuencia de la tensión vivida y la culpa acumulada. La víctima colateral.

¿Habría que cuestionar la decisión de someterse a la historia real con tanta fidelidad? ¿Podría haber resultado una película aún más dramática y cruda si se hubiese alejado, en determinados aspectos, de los hechos ocurridos para encontrar su propia voz?

Sea como sea, probablemente estemos ante la película más oscura del autor, alzándose como una de las cimas de su extensa filmografía.

Valoración (0 a 5): 5

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28 pensamientos en ““Falso culpable”

  1. ey Max, he leido lo de Napoleon..
    Me alegro.
    Hablaras de ella supongo, se merece un debate.
    Universo Springfield + Berlanga + Wes Anderson (Hal Ashby)+que más quisiera Tim Burton a día de hoy

  2. Bueno, pues ya tenéis mi opinión, recién parida, sobre la película. 🙂

    Una de las cumbres del tío Hitch, aunque su sobriedad y ausencia de humor o espectáculo hayan conducido a que no esté suficientemente reconocida.

  3. Cierto; seguramente se pueda considerar una de las películas más personales de Hitchcock, donde lleva al extremo su obsesión por el tema del falso culpable, y su temor a la figura policial y a la ley en general, y, curiosamente, no es de las más populares y conocidas. Además, su estilo se aleja bastante de lo que nos tenía acostumbrados, pero resulta tan eficaz como siempre.

    Recuerdo que leí hace mucho tiempo una anécdota sobre la elección de Vera Miles para ese papel, pero ahora mismo no consigo acordarme exactamente de qué iba.

    Por cierto, lo que le pasó de niño no fue exactamente un altercado. Su familia, típicamente victoriana, le impuso una educación muy rígida, tradicional y severa. Y, como parte de esa educación, su padre tuvo la ‘genial’ idea de pedirle a un policía amigo que lo encerrara durante un rato en una celda de su comisaría, como advertencia de lo que le ocurriría si algún día hacía algo malo. Y, claro, lo traumó para el resto de su vida XD Es realmente curioso. Si no hubiera sido por eso, es probable que nos hubiéramos quedado sin el Maestro del Suspense. Quizás entonces se hubiera dedicado a rodar… ¿musicales románticos? XD

  4. Tienes razón. No fue un altercado. No sé por qué he utilizado esa palabra, ya que esa anécdota que cuentas la conocía (aunque no la recordaba del todo)… No me he expresado bien.

    La anécdota de Vera Miles creo que está en el libro que Donald Spoto escribió sobre Hitchcock. Lo tengo por aquí. Luego te comento lo que pone, que ahora no tengo tiempo.

  5. Vamos por partes.

    Sobre Vera Miles:

    Hitchcock se quedó prendado de la actriz cuando la vio en un episodio de la serie “Pepsi-Cola Playhouse” (!?!). Pensó que podía transformarla en una nueva Grace Kelly o Ingrid Bergman ya que presentaba rasgos muy bellos y una buena presencia.
    Para evitar que su imagen fuera modificada por alguien que no fuera Hitchcock, en su contrato se estipulaba que sus servicios serían sólo para el director inglés y que jamás aparecería en anuncios de trajes de baño o de ropa interior o en alguno que fuera “impropio o poco digno de una dama”.
    Hitchcock hizo que Edith Head diseñara un vestuario completo a la actriz no sólo para la película, sino también para llevar habitualmente, para que no fuera por ahí “con unos harapos, como una ama de casa de Wan Nuys”. Consideraba que su nueva musa no sabía vestirse adecuadamente y que había que modelar su imagen.
    Hitchcock retenía a Vera Miles de 8 a 9 horas diarias de cada día de producción para ensayar, algo que no hacía con ningún otro actor.
    Hitchcock mandaba ramos de grandes rosas rojas al camerino de la actriz con ardientes felicitaciones, pero Miles las rompía y comenzaba a sentirse muy molesta.
    Hithcock se reunía con ella a solas para tratar sobre el guión, pero el resto del reparto no era citado.
    Durante el rodaje, Vera Miles se casó con Gordon Scott (Tarzán). A partir de ahí, la relación entre el director, que se llevó un gran disgusto, y la actriz se enfrió mucho.

    (según “Alfred Hitchcock. La cara oculta del genio”, de Donald Spoto).

  6. Sobre las preguntas que hago:

    Bueno, fundamentalmente me refiero a…

    SPOILERS

    La detención del verdadero culpable y el final.

    – Sobre la detención, Hitchcock dice en el libro de Truffaut que se ajustó a lo que sucedió en realidad, aunque tenía pensado que fuera algo diferente. Pensó en que el atracador entrase en la tienda a punta de pistola, que la tendera diese la alarma y que el tipo fuese reducido a la fuerza de algún modo. Al final, optó por rodar una reconstrucción de lo que ocurrió.
    Posiblemente, en esa escena climática, Hitchcock podría haber prescindido de los hechos reales para filmar algo más agresivo y dramático porque, para mí, resulta demasiado fácil el modo en que reducen al atracador. Echo de menos un poco más de fuerza.

    – Respecto al final, se nos dice que dos años después de ser ingresada en el sanatorio mental, Rose se recupera y vuelve con su familia, desenlace que, supongo, también se ajusta a la realidad. Sin embargo, creo que la película habría sido más amarga y descorazonadora si hubiese terminado con Rose encerrada, dejando en el aire y a la imaginación del espectador el futuro. Una película así, oscura y opresiva, pierde fuerza si el final abre una puerta a la esperanza, yo creo.

    Dice Hitch que “mi voluntad absoluta de seguir fielmente la historia original fue causa de graves debilidades en la construcción. La primera debilidad fue que la historia del hombre fue interrumpida durante un buen momento, sustituyéndola por la de la mujer que se encamina hacia la locura, y por ello, el momento en que llegábamos al proceso era antidramático. Además, el proceso se terminaba de manera muy brusca, como sucedió en la realidad.”

  7. Respecto a la anécdota de la comisaría, Hitch dice: “Yo tenía quizá cuatro o cinco años… Mi padre me mandó a la comisaría de policía con una carta. El comisario la leyó y me encerró en una celda durante cinco o diez minutos diciéndome: Esto es lo que se hace con los niños malos.”

    “En las reuniones familiares, permanecía en mi rincón sin decir nada; yo miraba, observaba mucho. Siempre he sido el mismo y sigo siéndolo. Era todo lo contrario de expansivo, y muy solitario también. No recuerdo haber tenido jamás un compañero de juegos. Me divertía solo e inventaba mis juegos.”

    “Muy joven aún, me internaron en una institución de jesuítas. (…) Probablemente durante mi estancia con los jesuitas el miedo se fortaleció en mí. Miedo moral a estar asociado con todo lo que está mal. Siempre he permanecido apartado de ello. ¿Por qué? Por temor físico, quizá. Tenía terror a los castigos corporales. Entonces existía la palmeta. (…) Era de goma muy dura, no se administraba de cualquier manera, no; era una sentencia que se ejecutaba. Te decían que pasaras por el despacho de un cura al final de la jornada. Este cura inscribía solemnemente tu nombre en un registro con la mención del castigo que debías sufrir, y todo el día vivías en esta espera.”

  8. Lo de Vera Miles lo hacía con todas; también lo hizo al descubrirme a mí. Aunque no recuerdo si era ésa la anécdota que mencionaba.

    Y sobre la detención y el final, sí que pierde fuerza de esta manera, pero vamos, tampoco es tan grave.

  9. Respecto al batmand e Nolan, en su momento salí en el Fotogramas (como no) diciendo algo parecido a que era la mejor peli de Batman callejero comiquero de toda la vida, mientras que las de Burton eran como dos novelas gráficas lujosas.
    Kicir, me gusta el de Burton y me gusta el de Nolan, cada uno en lo suyo.

  10. “Y sobre la detención y el final, sí que pierde fuerza de esta manera, pero vamos, tampoco es tan grave.”

    Ya. Son detallitos sin mucha importancia. De ahí que le ponga un 5 sobre 5.

    La noticia esa que enlazas, Marnie, es muy delirante. ¿No será una trola?

    Libertino, la de Nolan me parece la mejor versión de Batman aunque no le falten defectos (Katie Holmes, un Gordon desaprovechado, una falta de profundidad a la hora de psicoanalizar al Bruce Wayne más oscuro, las concesiones comerciales del final…). Pero sus valores radican en: Christian Bale, el reparto, el ritmo narrativo, la atmósfera, la seriedad en el tratamiento “realista” del personaje, su bien llevado origen, un guión que sobrevive a su lastre de abarcar demasiadas cosas, etc…

    Aunque no es el mejor lugar para hablar del tema.

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