El cuento de Eufemiano y el Mundial

En el MARCA de hoy, Josu Garai escribe en su columna:

Decepcionó Eufemiano

Es posible que sus amenazas de contarlo todo hayan surtido efecto en la esfera que corresponda, pero si lo que pretendía el doctor Eufemiano Fuentes era ganarse a la opinión pública y salvar al ciclismo al acudir el miércoles al programa “El larguero” de la Cadena SER, no se salió con la suya, porque su relato fue patético. “No he venido a chivarme”, dijo de entrada. Entonces, ¿a qué fue, a contar las matrículas de honor que sacó en la Universidad? “He venido a decir que el ciclismo no es el único deporte en el que se toman cosas”. Sin embargo, amparándose en el secreto profesional, no dio nombres, ni ofreció datos o indicios. (…)

Efectivamente, el estelar Eufemiano, que había creado unas enormes expectativas en todos los órdenes deportivos y que prometía arrojar luz sobre el dopaje, no se mojó. Su presencia pareció obedecer a un ánimo por limpiar su nombre aparentando que no tenía nada que ocultar. Sus explicaciones peregrinas no descubrieron nada que no se supiera y negó que hubiera administrado sustancias dopantes, alegando que las numerosas bolsas de sangre y toda la parafernalia médica que le incautó la policía no tenían nada que ver con el dopaje (¡ja!). Sí justificó la necesidad de los deportistas de ser tratados para soportar las exigencias de la competición de alto nivel (generando la sospecha de que todo el pelotón va dopado) y afirmó una y otra vez que nunca atentó contra la salud de sus pacientes.

Acompañado durante todo el día por su abogado y habiendo recibido (según él) amenazas telefónicas, según desveló José Ramón de la Morena, el doctor se escudó en el secreto profesional y en el proceso judicial abierto en el que se le acusa de un delito contra la salud pública para no soltar prenda. Lanzó piedras pero escondió la mano. Interpretó un papelón de órdago ante los micrófonos. Y yo creo que nadie le creyó.

¿Algún día quedará destapada, de una vez por todas, esta oscura trama con multitud de tentáculos, ramificaciones e intereses? Por el bien de todos, por el juego limpio, por la salud, por la verdad… esperemos que sí.

¿Está el deporte de alto nivel amañado? ¿Son los superdeportistas ídolos de barro?

Por otro lado, el Mundial de Alemania ya llega a su fin. El domingo, a las 20:00 horas en Berlín, se jugará la gran final entre Italia y Francia. Ambos equipos se distinguen por el oficio, la experiencia y el carácter competitivo. El pronóstico es muy incierto.

Los italianos llegan avalados por la extraordinaria prórroga que disputaron ante los alemanes acudiendo al fútbol ofensivo, su imbatible defensa (sólo han recibido un gol -en propia puerta-) y el orgullo y la rabia que les produce el escándalo de corrupción en el calcio y el intento de suicidio de Pessotto. Por su parte, los franceses han demostrado una gran solidez y capacidad para frenar y maniatar a sus rivales (sirva el partido contra Brasil de modelo). Además, la resurrección de Zidane es un factor añadido que podría ser determinante. Vaya manera de retirarse si, encima, gana su segundo Mundial.

Una final apasionante y equilibrada entre los dos que más han merecido luchar por el cetro mundial.      

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8 pensamientos en “El cuento de Eufemiano y el Mundial

  1. Voy a hablar sin conocer casi y sin que me apasione demasiado el Mundial, pero me gusta la idea de una competición sin grandes estrellas, en la que el equipo y el tesón parece haberse convertido en lo importante

    Dicho esto; nadie me había llamado nunca smallibán… y mira que me han llamado cosas!

    Un saludo Max

  2. ¿Generando la sospecha de que todo el pelotón va dopado? ¡JEJEJE! Existe la certeza de que todo el pelotón va dopado…

    A ver, los deportistas profesionales no son niños pequeños necesitados de comisarios político-deportivos que “cuiden de su salud”. Ya está bien hombre. Ellos son adultos que tienen derecho a hacer con su cuerpo lo que crean conveniente, exactamente igual que el resto de las personas.

    Respeto a las libertades individuales es lo que se echa en falta en todo esto.

  3. Pero no te olvides de que hay unas reglas que cumplir y que las trampas se han de perseguir. Si todo el mundo va dopado, que se diga claramente y que no se escondan. Que la opinión pública lo sepa de primera mano. Que se quiten la careta.

    El doctor miente porque, aunque viene a justificar el dopaje, tiene el cinismo de negar que administraba sustancias dopantes.

    Además, no estoy seguro de que algunos ciclistas se dopen porque quieran. Muchos lo harán porque no hay más remedio, porque desde el equipo se lo “aconsejan”, porque no pueden aguantar al máximo nivel sin suplementos, porque lo confían todo a los médicos… Ni siquiera estoy seguro de que sepan siempre qué están tomando realmente. Y tampoco estoy seguro de que sepan lo nocivo que puede resultarles.

    Luz y taquígrafos.

  4. Sí, las reglas ya sé que están, yo simplemente hago una crítica a esas reglas y abogo por otra legislación no intervencionista.

    El doctor miente porque le va la cárcel en ello. Lo comprendo.

    Los ciclistas que van al Tour están todos dopados. Todos han tomado estimulantes de una u otra naturaleza con independencia de que estén incluidos o no en las listas de productos permitidos, listas que varían con el tiempo y que están confeccionadas al capricho de los comisarios de turno. Es una tomadura de pelo.

  5. Tal y como yo lo veo, luchar contra el dopaje no es otra cosa que luchar por preservar la salud de los deportistas y evitar las trampas que se cometen a base de ayudas artificiales.

    Si la legislación no fuese “intervencionista”, entonces valdría todo, con lo que ello conlleva. No apuesto por la barra libre, desde luego, porque soy partidario de rebajar las exigencias y no necesitar gasolina extra.

    El testimonio del ex-ciclista Manzano fue demoledor: http://www.as.com/misc/manzano/

    Lo que sí creo que se debería hacer es examen de conciencia por parte de todos y desenmascarar las posibles grandes mentiras.

    Y el doctor podría haberse ahorrado la mentira si hubiera dicho algo tan sencillo como: “No puedo responder a esa pregunta”. Total, no se mojó en casi nada.

  6. El deporte de élite es inherentemente malo para la salud. Tal como yo lo veo luchar contra el dopaje es luchar contra los avances científicos en materia de rendimiento deportivo. Es como cuando Grame Obree inventó diversas posturar para mejor la aerodinámica sobre la bicicleta… enseguida vinieron los burócratas a prohibirlas. Es el eterno enfrentamiento entre los cambios y los que se oponen a los mismos.

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