“Grizzly Man”

Grizzly Man (2005) / Director: Werner Herzog / Guión: Werner Herzog / Intérpretes (como sí mismos): Werner Herzog, Willy Fulton, Jewel Palovak, Larry Van Daele, Kathleen Parker.

Grizzly Man es un documental que reconstruye la vida y obra de Timothy Treadwell, un tipo pintoresco y solitario que convivió durante 13 años entre osos con el fin de, según él, estudiar, comprender y proteger a estos animales. Antes de acabar siendo devorado, junto a su novia, Amie, por uno de sus “amigos” salvajes en una tragedia perversamente irónica, Treadwell grabó más de 100 horas en su videocámara como documento único y privilegiado de sus experiencias, vivencias y reflexiones en torno al hábitat de los osos, de modo que el insobornable director alemán, Werner Herzog, tuvo ahí la oportunidad perfecta de explorar una personalidad fascinante en su relación con la Naturaleza.

Treadwell era un hombre que amaba la Naturaleza y, en particular, a los osos, su gran (y enfermiza) obsesión. Consideraba que el sentido de su vida era estar con ellos hasta el punto de convertirse en uno más, sin importarle el hecho de que permanentemente se encontraba al borde del precipicio, con su vida pendiendo de un hilo. Trataba de involucrarse en el mundo salvaje y asumía todos los riesgos que una decisión de tal magnitud podía conllevar. Progresivamente, según nos dicen, fue perdiendo el contacto con la civilización para aislarse en mayor medida y rechazar el contacto con los que, en su opinión, alteraban el equilibrio natural.

Conforme avanzan los minutos, vamos descubriendo más detalles y conociendo mejor al extravagante y misterioso personaje de marras, un hombre complejo y conflictivo, con problemas pasados con el alcohol y las drogas, y que encontró su paz espiritual cuando quedó seducido por la fauna y flora del Parque Nacional de Katmai en Alaska. A raíz de reinventarse a sí mismo como sumo salvador de los osos, la historia de Treadwell podría ser una parábola sobre la imposible cohabitación entre el ser humano y la ferocidad animal.

Herzog combina los vídeos grabados por su protagonista, que en ocasiones parece turbado y hasta desequilibrado, con su propia labor de investigación. El alemán entrevista a varias personas relacionadas con Treadwell y usa su voz en off como un narrador que, además, ofrece su personal lectura sobre lo que aconteció, respetando al objeto de su mirada al tiempo que cuestiona su postura. Lo interesante del caso es que no idolatra ni condena, sino que expone los hechos y aporta sus propios juicios de valor sobre alguien que, de alguna forma, se parece a él.

Y resulta curiosa la manera en que el director monta las entrevistas: no corta, como es habitual, los segundos anteriores y posteriores a los testimonios, sino que los incluye, causando un efecto extraño, artificioso, al ver cómo los entrevistados se preparan para hablar y, luego, esperan inmóviles tras el discurso. Es decir: los entrevistados parecen entrar en “su papel” ante las cámaras, como si no fueran ellos mismos. No sé cuál habrá sido la intención de Herzog al tomar tal decisión (¿acercar lo máximo posible la realidad del documental a la ficción cinematográfica?), pero lo cierto es que otorga a sus “personajes” un toque algo inquietante. Por ejemplo, el forense, con esos ojos tan abiertos y su firme y fría declaración ante las cámaras, parece, casi, una criatura extraída de una cinta de terror.

La película o documental se nutre de los bocados de realidad para originar el debate acerca de la crudeza de los mecanismos de la Naturaleza y, sobre todo, de los comportamientos extremos y la compleja psicología de un ser humano que coquetea con la locura. Si Klaus Kinski, en Aguirre, la cólera de dios (1972), interpretó a Aguirre, un personaje desquiciado y superado en plena selva, aquí Herzog nos presenta a alguien que acabó usando su misión para exhibirse y hablar de sí mismo, para convertirse en el absoluto protagonista de las pequeñas películas que filmó. Al final, la cámara fue el ojo que registró sus confesiones y el proceso de caída en el abismo de alguien que rebasó todos los límites y pareció encaminarse, conscientemente, hacia su autodestrucción.

Grizzly Man ofrece la fascinación de un mundo de luces y sombras. De igual forma que nos maravilla ver, por ejemplo, al protagonista rodeado de zorros a los que acaricia en un entorno bellísimo (su mérito como documentalista es incuestionable), también resulta aterrador presenciar la brutal lucha que enfrenta a dos enormes osos o al mismo Herzog emocionándose tras escuchar en el audio de la cámara de Treadwell los gritos del tipo y de su novia al ser atacados con consecuencias fatales. Treadwell y la Naturaleza ostentan el paralelismo de irradiar belleza y oscuridad. Nada es completamente armónico e idílico. Todo posee sus miserias.

Una propuesta que cautiva, que conmueve, que sacude, que deslumbra, que estremece… Un compendio de emociones verdaderas en estado puro y de un valor extraordinario.

Valoración (0 a 5): 5

Werner Herzog:

“La discusión sobre si hacía lo correcto o no desaparece en la distancia, en la niebla.

Lo que sobrevive es su vídeo.

Y mientras miramos a los animales llenos de alegría, llenos de gracia pero feroces, un pensamiento se torna cada vez más nítido.

No se trata de mirar la vida salvaje, sino de mirarnos a nosotros mismos, a nuestra naturaleza.

Y eso, desde mi punto de vista, más allá de su misión, le da sentido a su vida y a su muerte.”

Actualización:

Atención a esta interesantísima entrevista a Werner Herzog en El Cultural: AQUÍ.

Estas respuestas son muy significativas:

–Sus últimos trabajos son todos piezas documentales. ¿Le da más satisfacciones que la ficción?
Permítame decirle que yo no distingo entre realidad y ficción. En el momento en que se sitúa una cámara frente a algo, ya hay un punto de vista, una manipulación de la realidad, una alteración. Para mí siempre ha habido un único objetivo: la búsqueda de una cierta verdad poética en las imágenes. Ha sido una constante en todos mis trabajos y lo será en el futuro.

–En su narración, destaca el virtuosismo de Timothy Treadwell como cineasta. ¿Tanto fue?
Durante las cien horas de metraje que pude revisar, hay imágenes que ni todo el dinero de Hollywood y sus sofisticadas tecnologías pueden alcanzar. En la película aparece como lo que fue: lo más parecido a una estrella de rock, con sus posturas, vestuario y actitudes. Con sus monólogos y excentricidades.

–En pocas palabras, ¿cómo definiría usted a Treadwell?
Fue un hombre al que se le amaba u odiaba. Demasiado narcisismo, algo de un adolescente que se resiste a crecer y una ira casi incandescente. Uno de los guardianes del parque natural afirmó que si durante unos años los osos le permitieron cohabitar con ellos fue porque le consideraron un perfecto lunático.

Por otro lado, Jordi Costa, en su crítica para Fotogramas, escribe:

“Quizá sea un síntoma revelador de la enfermedad de los tiempos: lo real adquiere acentos tan grotescos y está tan intoxicado por las leyes del espectáculo que espolea constantemente nuestras sospechas y es sometido a la perpetua cuarentena del descreimiento. Grizzly Man, en este sentido, es una película de hoy, del mismo modo que es una película de Herzog. Tan perfecta que parece falsa: un documental que diría mockumentary (o falso documental).

En la figura del naturalista-espectáculo Timothy Treadwell (…) ha encontrado Herzog la perfecta prolongación de los personajes que encarnó Klaus Kinski a sus órdenes en Fitzcarraldo o Cobra Verde: el tipo que abraza su redención en el mismo lugar donde hallará su condena, atraído por una forma inédita de belleza que contemplará la destrucción de ese sujeto trágico con la brutal indiferencia de una Naturaleza sin moral.

(…)

Resulta evidente que, cuando contempla las grabaciones de ese Treadwell que usaba los osos como pretexto para hablar de sí mismo, Herzog ha encontrado su perfecto espejo.”

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33 pensamientos en ““Grizzly Man”

  1. No la leeré hasta después de verla este fin de semana, que yo no me pierdo cita con el irredento Herzog en pantalla grande, y menos con este tema, que le va que ni pintado.

    P/D – Menos mal que no te gustaban las críticas largas… ahem XD

  2. Acabo de llegar del cine curiosamente, y no han parado de resonar en mi cabeza las imágenes de Aguirre o Fitzcarraldo, y de este tipo tan parecido a Klaus Kinski, y de algún modo obviamente al propio Herzog. Si saco algo de tiempo me gustaría dedicarle unas líneas en mi blog.

    Saludos

  3. Bueno, yo la he valorado con un 5 sobre 5. Para mí también es una obra maestra. Me he emocionado (bueno, casi) en varios momentos y me ha fascinado el retrato de ese personaje tan especial.

    Decía Jordi Costa en su crítica para “Fotogramas” que Herzog se ve reflejado en Treadwell como en un espejo y que el documental es tan perfecto que ni siquiera parece un documental. Estoy de acuerdo.

    EKI, es imposible aburrirse con este documental. No tiene ni un minuto de desperdicio.

    Marnie, que lo disfrutes. Ya nos contarás. Y sí, me mantengo en que no me gustan las críticas largas, pero debes tener en cuenta que: 1) este documental causa muchas sensaciones y 2) la fuente de letra de este blog no es precisamente pequeña y abulta un poco. 😛

  4. Bueno, más que “fuente” me refería a “tamaño” de la letra (que no puedo cambiar ya que wordpress no da acceso a la plantilla).

    Ah, Roberto, yo creo que Herzog ha encontrado aquí a su Kinski particular: Timothy Treadwell. Estoy contigo. No se podrá acusar al alemán de que se haya traicionado, no. Es un director insobornable.

  5. Lo cierto es que Herzog es uno de esos directores que de algún modo siempre ha puesto al límite las estructuras del documental en su acercamiento a la ficción. Al ser un director que se “crió” en el cine sin ningún tipo de formación cinematográfica “seria”, asimiló el documental a su manera, ficcionalizando sus formas. De hecho, es un director que consigue el naturalismo a través del artificio, por ejemplo: esa escena en su particular versión de “Nosferatu” donde el grupo de aristócratas cena en mitad de la calle y ese inmenso grupo de ratas los acompaña en su menú, o la balsa que se desliza por el río en “Aguirre”, totalmente barroca y recargada pero a la vez extrañamente naturalista.

    No he visto “Incident at Loch Ness”, que es un falso-documental en toda regla, pero la poca confianza en la imagen está llegando a unos límites que “Grizzly Man” podía ser perfectamente un dichoso “mockumentary”. Esos personajes tan extravagantes, el propio Timothy…..juega tan al límite que produce fascinación.

    De todos modos coincido con Max en que la película es sumamente emotiva, y emociona a través de la depuración, gracias a mínimos recursos formales. Es tan libre, tan bella, tan exquisita, a pesar que quizás Herzog termine explicitando demasiado lo que antes simplemente sugería.

    Saludos

  6. Roberto dijo:

    "Al ser un director que se “crió” en el cine sin ningún tipo de formación cinematográfica “seria”, asimiló el documental a su manera, ficcionalizando sus formas. De hecho, es un director que consigue el naturalismo a través del artificio…"

    No podría estar más de acuerdo contigo. Creo que das en el clavo. En este documental, lo que comento sobre que Herzog incluye los segundos previos y posteriores a las entrevistas donde vemos cómo los entrevistados entran y salen de su "papel" ante las cámaras me parece que es un ejemplo de ese artificio. Es como si estas personas fueran transformadas en "personajes" y el documental fuese, en verdad, una película. E insisto en que el forense parece de mentira. No sé si opinas los mismo…

  7. Ahí está la magia del documental. ¿Para qué romperla?
    Para eso está internet, yo quiero vivir con el mito.
    Si es real, chapeau, y si no lo es, ¿chapeau también?
    Yo si que me creo todo lo que veo (en Grizzly man), porque solamente la realidad es tan aterradora.
    Aunque lo de Cheers o el apunte de murió justo detrás dan también que pensar.
    ¿Podría ser Grizzly man la comedia de la temporada?

  8. Ya, si yo también me creo lo que veo. Lo que pasa es que da la impresión de que Herzog trata, de alguna forma, de rebasar los límites del documental e incluir artificios para acercarse a la ficción.

    Dice Jordi Costa (muy acertadamente) en Fotogramas que:

    “Quizá sea un síntoma revelador de la enfermedad de los tiempos: lo real adquiere acentos tan grotescos y está tan intoxicado por las leyes del espectáculo que espolea constantemente nuestras sospechas y es sometido a la perpetua cuarentena del descreimiento. Grizzly Man, en este sentido, es una película de hoy, del mismo modo que es una película de Herzog. Tan perfecta que parece falsa: un documental que diría mockumentary (o falso documental).

    En la figura del naturalista-espectáculo Timothy Treadwell (…) ha encontrado Herzog la perfecta prolongación de los personajes que encarnó Klaus Kinski a sus órdenes en Fitzcarraldo o Cobra Verde: el tipo que abraza su redención en el mismo lugar donde hallará su condena, atraído por una forma inédita de belleza que contemplará la destrucción de ese sujeto trágico con la brutal indiferencia de una Naturaleza sin moral.

    (…)

    Resulta evidente que, cuando contempla las grabaciones de ese Treadwell que usaba los osos como pretexto para hablar de sí mismo, Herzog ha encontrado su perfecto espejo.”

  9. Libertino, lo del casting de camarero de barra de “Cheers” es un puntazo genial. Treadwell no hubiera desentonado para nada si hubiera sido elegido en lugar de Woody Harrelson. 😀

  10. Vamos con más claves.

    Atención a esta interesantísima entrevista a Werner Herzog en El Cultural: http://www.elcultural.es/HTML/20060615/Cine/CINE17799.asp

    Estas respuestas son muy significativas:

    –Sus útlimos trabajos son todos piezas documentales. ¿Le da más satisfacciones que la ficción?
    –Permítame decirle que yo no distingo entre realidad y ficción. En el momento en que se sitúa una cámara frente a algo, ya hay un punto de vista, una manipulación de la realidad, una alteración. Para mí siempre ha habido un único objetivo: la búsqueda de una cierta verdad poética en las imágenes. Ha sido una constante en todos mis trabajos y lo será en el futuro.

    –En su narración, destaca el virtuosismo de Timothy Treadwell como cineasta. ¿Tanto fue?
    –Durante las cien horas de metraje que pude revisar, hay imágenes que ni todo el dinero de Hollywood y sus sofisticadas tecnologías pueden alcanzar. En la película aparece como lo que fue: lo más parecido a una estrella de rock, con sus posturas, vestuario y actitudes. Con sus monólogos y excentricidades.

  11. Max, estoy de acuerdo contigo en el trato con los dialoguistas, pero también lo veo como un interés por no buscar el típico testimonio rígido, sino comprobar sus reacciones y de algún modo, también humanizarlos. Pero vamos, todos los personajes que salen son unos “freaks” de mucho cuidado. Recuerdo ahora la secuencia en la cual esparcen las cenizas de Timothy…parece una comedia grotesca..

    Saludos

  12. Jejeje, lo de las cenizas es tan conmovedor como grotesco, efectivamente. Es curioso cómo Herzog logra combinar tantas sensaciones.

    E insisto en que el forense es un “personaje” realmente inquietante.

  13. El fin de semana pasado la vi por fin, y me pareció fascinante. Lo que pasa es que, entre que voy mal de tiempo, y que ya la he comentado en otros dos o tres blogs, ahora no me apetece enrollarme más XD Tenía pensado escribir algo sobre ella, porque no sé si en La Butaca alguien más la cubrirá, aunque me extrañaría, y merece la pena, pero si voy igual de culo el resto de la semana, igual lo dejo correr.

    Saludos!

  14. EL MEJOR DOCUMENTAL QUE HE VISTO DESD “CAPTURING THE FRIEDMANS”. Bizarro y emotivo, simple y bello. No creo que se le pueda pedir más a un documental. El forense parece un personaje de la Hammer, pero ¿qué me dices de la auténtica LUNÁTICA de la “viuda”? ¿Y la ecologista con trencitas? O sea, qué gente más HIPERFREAK.

  15. Pues sí. Es que llama la atención porque Herzog convierte lo real en algo que parece ficción.
    Hay muchas cosas que parecen salidas de la mente de un guionista perverso: la ironía de la muerte de Treadwell, el casting de Treadwell para ser el barman de “Cheers”, la conversión del ecologista en el nuevo y demente gurú, el encuentro con los zorritos, el carácter bizarro de las personas/personajes que tuvieron relación con Treadwell, el hecho de que el mismo Herzog esté ahí, etc…

    Yo creo que es el mejor documental que he visto jamás.

  16. Pingback: « VIDEODROME: El blog » » Blog Archive » “Incident at Loch Ness”

  17. Solamente puedo decir que estoy asombrado después de haberlo visto hoy. Fascinante, hipnótico y hermosamente bizarro -lo que le da más visos de realidad-. El forense es bestial: solamente le faltaba terminar diciendo “adoro mi trabajo” mientras volvía a golpear con orgullo las cajas donde se transportaron los cadáveres. La verdad es que Treadwell era todo un show-man, lo que Herzog encontró fue todo un diamante en bruto que solamente necesitaba un mínimo pulido.

  18. Pero vamos a ver!!!! jajaja

    Toda esta pelicula es maravillosa por esto!

    Por veros discutir!

    Es todo una ironia trmenda sobre las construcciones audiovisuales!!

    Es todo una mentira como al copa de un pino!!!

    Me ha gustado abstante, y es una comedia bastante divertida.

    Esta fenomenal que se revisen als construcciones de los emdios audiovisuales, muy en la linea del fotografo español Fontcuberta.

    Tengo que decir que es lo primero que veo de Herzog y no em ha defraudado para nada, me emocione los primeros diez minutos, apartir de ahi emepce a pasrmelo pipa , jajaja.

  19. una pregunta… que creis que es real en el docu? la he visto por segunda vez y confieso que sospecho de todos… hasta del tymothy ¡¡¡ 🙂

  20. Pingback: “Encuentros en el fin del mundo” « VIDEODROME · Blog de Cine

  21. estoy alucinando, acabo de ver la película de Herzog y no salgo de mi asambro, ATUFA A FALSO DOCUMENTAL DESDE EL PRIMER MINUTO, como es posible que tanta gente se haya tragado que el que vemos es el verdadero Treadwell¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ si es que existe un verdadero Treadwell (poco importa en este caso) de lo que no tengo dudas es que estamos ante una FICCION pura, TODOS los que salen en el supuesto “documental” son ACTORES hasta el propio Herzog en la escena de la grabación sonora como es posible que nadie reconozca el estilo Herzog en TODA LA PUTA PELICULA, INCLUIDAS LAS IMAGENES SUPUESTAMENTE RODADAS POR EL TAL TREADWELL, LA PUESTA EN ESCENA ES EVIDENTE (y no es el virtuosismo de Treadwell joder) y para quien dude de ésto que se vea la pelicula de nuevo y allá por el minuto 44 verá como el tal Treadwell baja una garrafa de plástico del aeroplano de su amigo el piloto Y UNA MUJER ENTRA EN PLANO PARA AYUDARLE A LLEVARLA A LO CUAL EL SUPUESTO AMANTE DE LOS OSOS REPLICA OH NO TE MOLESTES LO HARÉ YO, SE SUPONE QUE ESTOY SOLO (SE SUPONE QUE NADIE MAS DEBERIA ESTAR ALLI, SOLO EL Y EL PILOTO¡¡¡¡¡¡¡¡¡)

    es increible, hasta los criticos, los “supuestos especialistas” han caido como imbeciles, y habrá quien siga fiándose de sus opiniones…

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