“40 pistolas”

Forty Guns (1957) / Director: Samuel Fuller / Guión: Samuel Fuller / Intérpretes: Barbara Stanwyck, Barry Sullivan, John Ericson, Dean Jagger, Gene Barry, Robert Dix, Jidge Carroll.

Jessica Drummond (Barbara Stanwyck) es una mujer de armas tomar en un mundo dominado por los hombres (y aquí viene a la memoria la Joan Crawford de Johnny Guitar); una autoritaria terrateniente o ranchera que lidera un ejército personal compuesto por cuarenta hombres (y sus correspondientes pistolas). Un día, llegan los tres hermanos Bonnell a la ciudad con la misión de apoyar la labor del viejo sheriff, impotente ante las fechorías del pistolero Brockie, hermano de Drummond. Pero todo se complicará, ya que Brockie se excede y comete el crimen de matar al sheriff, lo que impulsa a Griff Bonnell (Barry Sullivan), un tipo duro del lado de la ley, a cazar al asesino y enfrentarse, con resultados imprevisibles, a la imponente fémina.

40 pistolas es un western rabiosamente moderno, adelantado a su tiempo y que, a día de hoy, no parece haber envejecido. El motivo de la tremenda actualidad que caracteriza a la cinta creo que tiene mucho que ver con su sensacional abanico de recursos visuales ejecutados a las mil maravillas en esplendoroso scope, el lucimiento de una narrativa elíptica extraña para la época y sus destellos de delicioso lirismo (ojo a esa canción, “High Ridin’ Woman”, que se encuentra perfectamente insertada en la trama y se repite una y otra vez).

El maestro Fuller hace gala de su condición de autor vanguardista y deleita con su talento visual, de modo que despliega una amplia gama de largos planos-secuencia, virtuosos travellings, picados y contrapicados que otorgan a la película una gran elegancia formal. El trabajo de cámara es, realmente, excelente, al igual que el uso del cinemascope, y todo ello sirve para enriquecer, aún más, la experiencia y sorprender una y otra vez al espectador, alcanzando niveles fascinantes como anticipo de Sergio Leone. El poderosísimo arranque o la tensa secuencia en la que Bonnell se dirige con determinación heroica hacia un Brockie borracho y desatado en la destrucción son envidiables; un precedente muy significativo del estilo de Leone en sus spaghetti westerns al dilatar el tempo y causar suspense acompañando los pasos del personaje con la música, usando el zoom y montando primerísimos planos de sus ojos.

Por otro lado, es de justicia destacar los diálogos, muchos de ellos sembrados de insinuaciones y metáforas con claras connotaciones sexuales:

DRUMMOND: A este paso acabarás con una mujer en cada ciudad. Dame tus armas.

BROCKIE: Un hombre tiene que divertirse.

DRUMMOND: Si no sabes manejar un caballo, mejor no montes. Vamos, dame las armas.

WES: ¿Cuánto tardarás en hacerme el rifle?

RIO, LA ARMERA: Mucho. Tendrás que venir cada día para ajustarlo.

DRUMMOND: No me interesa usted, Sr. Bonnell, sino su pistola. ¿Puedo tocarla?

BONNELL: No.

DRUMMOND: Es pura curiosidad.

BONNELL: Podría estallarle en la cara.

DRUMMOND: Me arriesgaré.

Y naturalmente, nada sería lo mismo sin ella, sin la formidable Barbara Stanwyck, una de las mejores y más versátiles actrices de la historia, que comienza mostrando su vertiente más “viril” para, después, descubrir que hay mucho más en su interior.

Samuel Fuller tan sólo necesita 77 minutos para contar, con su acostumbrada síntesis, una historia en la que se condensa la acción, el humor, el suspense, el romanticismo o el drama. Y es que su potente western, directo al grano y de desenlace atípico (atención a la resolución del duelo final), es una gran película que a más de uno descolocará. 

En DVD y en las mulas os está esperando.

Valoración (0 a 5): 5

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6 pensamientos en ““40 pistolas”

  1. Cómo sabía de cine Samuel Fuller. Esta película, como bien dejas a entender, es de difícil accesibilidad, una obra adelantadísima a su época que aún a día de hoy sorprende pues creo que gran parte del público aún no está preparado para una película como “40 Pistolas” (ni para el resto de la fimografía de ese puto amo que fue Sam Fuller), a día de hoy gran parte del público no está preparado para la “emoción”…
    El film es único, estrictamente Sam Fuller, distinto al resto de los “western”, no se le puede etiquetar más que como : “Una película de Samuel Fuller”, porque de hecho es un filme de Samuel Fuller al completo (dirigida, escrita y producida por él mismo). La película es directa, pero a la vez compleja, debajo de esas trepidantes escenas en las que se juega con la acció y la pasión me parece que hay una profundidad con respecto al hecho de existir inabordable; de hecho el personaje Griff Bonnel no creo que esté del lado de la ley, a no ser que hablemos de su propia ley (y él es consciente de ello, aunque no se sienta orgulloso de ello, pero no es fácil cambiar), y como única esperanza tiene a su hermano pequeño que en realidad quiere seguir la ley de los Bonnel (aunque no sea nada conveniente). En fin 77 minutos de pura “emoción”, que sin llegar a parecerme una gran obra maestra sí que me parece un trabajo necesario para la historia del séptimo arte.
    Por otra parte, respecto a la clara referencia que ha sido para muchas otras películas, aunque creo que Fuller fue el que inspiró ese planteamiento del que hablas a Leone, creo (personalmente) que Leone perfeccionó esa técnica en sus duelos de malnacidos villanos que destruyeron el oeste. También encuentro un claro (desde mi punto de vista) paralelismo entre Fuller y Tarantino, y es que en la filmografía de ambos solo con ver los inicios de sus películas (del todo rompedoras) ya sabes que te encuentras ante una película de estos autores.

    Teenía pensaddo escribir sobre “40 Balas”, pero esperaré. Saludos.

  2. Será una parrafada, pero es interesante, Horrorscope, así que te disculpo, jeje. 😉

    Estoy de acuerdo en que, incluso hoy, el público se vería descolocado con esta película porque no corresponde con lo habitual, con lo que uno puede esperar. La película sorprende continuamente.

    El personaje de Griff Bonnell creo recordar que es un ex-asesino que con el tiempo se ha puesto de parte de la ley.

    Leone, efectivamente, lo perfecciona y lo lleva más lejos, pero cuando vi “40 pistolas” me dio la impresión de que fue Fuller quien puso la semilla. Y respecto a Tarantino, él mismo ha reconocido su admiración por Fuller.

    Un gran director. Aún me acuerdo de la primera película que vi de su filmografía, “Perro blanco”: qué maravilla.

  3. “Perro Blanco” es otra gran obra de culto. Sin duda fue Fuller quien puso la semilla. Por lo del personaje de Griff Bonnell estoy de acuerdo con lo que dice, solo que ejecuta y defiende esa ley de la única forma que sabe, que son método poco ortodoxos y que quienes manejan eesa ley no usarían, buscarían a un Griff Bonnel para ello; como Deke Thornton (Robert Ryan) en “The Wild Bunch”.

    Saludos.

  4. ¡¡¡¡¡impresionante!!!!!! como me alegro de leer una reseña sobre esta magistral película. Me encantan los momentos en los que suena la canción que mencionas, sobre todo el primero. Por cierto, hay al´gun elemento que no me extrañaría nada que Eastwood lo hubiese cogido para ‘Sin Perdón’.

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