“Fantasmas”, de Chuck Palahniuk

 

Haunted / Autor: Chuck Palahniuk / Editorial: Mondadori / Nº páginas: 448.

Chuck Palahniuk es un escritor con el que he disfrutado lo indecible. He leído todas sus novelas, salvo Monstruos invisibles, y en líneas generales me ha resultado interesantísimo. Los motivos de mi admiración tienen mucho que ver con su estilo narrativo directo, punzante y sin concesiones, por un lado, y los temas oscuros de los que trata desde un enfoque satírico y altamente corrosivo, por otro.

Como he dicho otras veces, el autor hurga con saña en nuestras miserias más recónditas e inconfesables y afronta sus historias desde un punto de vista apocalíptico y desesperanzado. Para él, el hombre de hoy es un ser solitario y perdido, desencantado y angustiado, sin valores ni futuro, que ha crecido en una sociedad vacía y superficial, en un mundo que es una farsa, y cuya única salvación es autodestruirse para renacer de sus cenizas.

En este caso, Palahniuk sitúa a sus pintorescos e increíbles personajes en condiciones extremas. Ellos son los aspirantes, los elegidos que forman parte del experimento, los que han decidido pasar tres meses en un retiro, alejados de todo, para dar rienda suelta a su creatividad y encontrar un futuro de esplendor mediático.

Un anuncio reza:

“RETIRO PARA ESCRITORES:

ABANDONE SU VIDA DURANTE TRES MESES

Desaparezca sin más. Deje atrás todo lo que le impide crear su obra maestra. Su trabajo, su familia y su casa, todas esas obligaciones y distracciones, déjelas en suspenso durante tres meses. Viva con gente afín en un entorno que promueve la inmersión total en su trabajo. Incluyendo comida y alojamiento gratuito para todos los que sean aceptados. Apueste una pequeña fracción de su vida por la posibilidad de crear un nuevo futuro como poeta, novelista o guionista profesional. Antes de que sea demasiado tarde, viva la vida con la que sueña. Plazas muy limitadas”.

Los personajes acuden a un lugar apartado que luego se revela como un recinto que ejerció como teatro, como cine, como iglesia, como templo, como vodevil, como cabaret… Un retiro abandonado donde tuvieron lugar todo tipo de actos y celebraciones en un escenario que acogió lo sagrado y lo pagano, lo artístico y lo banal, lo profundo y lo frívolo, la felicidad y la fatalidad…

Guiados por el misterioso señor Whittier y la señora Clark, los organizadores del reto, estos seres marginales (que se hacen llamar “Señorita Estornudos”, o “Chef Asesino”, o “San Destripado”, o “Madre Naturaleza”, o “Agente Chivatillo”, o “Conde de la Calumnia”, o “Reverendo Sin Dios”, o “Camarada Sobrada”, o “Directora Denegación”, o…) inician su periplo y, poco a poco, serán víctimas de sí mismos, de su tendencia a la autodestrucción, con el fin de sacar partido de sus fantasmas del pasado y transformar la odisea en algo horrible que genere la compasión del público; en algo tan comercial que les permita escapar de sus mediocres existencias y disfrutar de la fama como mitos vivientes de referencia.

“Todos estamos convirtiendo nuestra realidad en un relato. Digiriéndola para hacer un libro. Todo lo que vemos pasar ya es un guión de cine.

La Mitología de Nosotros”.

Inmersos de lleno en un proceso de descomposición física y moral, los aspirantes a crear esa obra maestra son las víctimas de sí mismos, los verdugos de sí mismos. Ellos son quienes cortan la luz, estropean la lavadora y la secadora, inundan los retretes, destruyen la comida, inutilizan la calefacción… El drama del encierro ha de ser lo más trágico posible para poder vender la historia, para convertirla en guión de cine, en miniserie, en novela, en programa de televisión. Y siempre, claro, vendiendo la versión que más interese, la más comercial, no necesariamente la que resulte ajustada a la realidad.

Fantasmas es, sobre todo, una sátira sangrante sobre la obsesión por la fama, la comercialización del dolor propio y ajeno y la fascinación del público por el morbo. Hay que vender la tragedia o, más bien, hay que fingirla/provocarla para otorgarle las necesarias dosis de épica y dolor que emocionen al espectador y/o lector. Quieren ser héroes, las falsas víctimas del reality show pergeñado por el señor Whittier y la señora Clark, quienes han de perfilarse como los necesarios villanos.

Palahniuk narra en primera persona. El narrador es uno de los escritores implicados en la aventura, pero es un personaje indeterminado, sin nombre, del que no sabemos nada excepto que podría ser el propio Palahniuk como testigo. El hilo principal hace referencia a la evolución del grupo de aspirantes en el retiro, mientras que, por otro lado, el autor va diseminando hasta 23 siniestros relatos a lo largo de las 442 páginas. Así, leemos la historia que sirve de soporte, combinada con diversos poemas que presentan a los personajes, quienes, acto seguido, relatarán sus propios dramas. La estructura, por lo tanto, remite a la Villa Diodati, explícitamente citada, donde se fundó el mito del “Frankenstein” de Mary Shelley o de “El vampiro” de Polidori.

La novela, para mí, adolece de un problema: es mucho más interesante la historia que actúa como base y que lo hilvana todo que los relatos, muy desiguales en cuanto a su interés. Entre los mejores, para mi gusto, cabe destacar “Canto del cisne” (retrato brutal de los intereses periodísticos), “Al ritmo de los perros”, “Posproducción”, “Sonado a golpes” o “Publicidad encubierta”. Así pues, da la sensación de que Palahniuk podría haber prescindido, perfectamente, de algunos relatos y, por ende, de varios personajes. Podría haber desviado menos la atención y otorgar mayor intensidad a su novela, despojándola de tantos parones en la narración y algunas historias que van desde lo escalofriante y macabro hasta lo anecdótico y aburrido.

En todo caso, Fantasmas, aunque irregular, contiene los acostumbrados destellos de genialidad de su autor, fundamentalmente localizados en las sentencias lapidarias de sus personajes, que no son sino la voz amarga de un ser humano en decadencia. Uno no puede esperar leer a Palahniuk y permanecer indiferente, es decir, salir indemne de la experiencia. El escritor tira con bala, no le tiembla el pulso y suelta verdades como puños, por malsanas que sean, siempre envueltas en un gran sentido del humor y una visión demoledora de los mecanismos que rigen el mundo.

Interesante, sí, pero no tan magistral como prometía y, desde luego, ni lo más significativo ni lo mejor (apuntad Superviviente) de su bibliografía.

Artículo sobre Palahniuk: AQUÍ.

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14 pensamientos en ““Fantasmas”, de Chuck Palahniuk

  1. Vale, ya he visto que sí te ha gustado… ¡BIEN, BIEN!

    Y ahora, Mr. KesheR, debería hacerme caso y agenciarse “Asfixia” o “Superviviente”, del amigo Chucky. Soy pesado, mucho, pero me vas a obligar a buscarte por Murcia y perseguirte hasta que leas algo más del loco este de las letras americanas. 8)

  2. Pues espero que dejéis constancia en vuestros blogs de lo que os ha parecido. Insisto en que a mí me ha gustado (la historia de base es apasionante), pero… creo sinceramente que hubiera podido prescindir perfectamente de varios relatos. El conjunto me parece un tanto irregular, desequilibrado…

  3. Pingback: La nueva gamberrada de Palahniuk « « Videodrome · BLOG de cine & tv »

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