“1280 almas”

Pop. 1280 / Autor: Jim Thompson / Editorial: Punto de lectura (edición de bolsillo en rústica) o El Aleph Editores (edición de bolsillo en cartoné) / Nº páginas: 284.

Ahora mismo estoy leyendo Fantasmas (Chuck Palahniuk), sí, pero también Adiós, muñeca (Raymond Chandler), así que se me ocurre que podría ser un buen momento para recuperar una breve reseña que escribí sobre esta obra maestra absoluta de la novela negra (¡negrísima!).

1280 Almas (Pop. 1280) es un clásico de la novela negra, de 1964, del tremendo y descarnado Jim Thompson, un excepcional escritor atormentado por el alcohol, maldito en su tiempo y bien conocido por los cinéfilos por haber co-escrito los guiones de Atraco perfecto y Senderos de gloria. Stanley Kubrick sabía del talento de Thompson, y no dudó en acudir a él para guionizar ambas obras maestras. Además, el excelente film de Sam Peckinpah, La huida, fue la adaptación de su novela de título homónimo.

Nick Corey, el jefe de policía de un pueblucho de mala muerte, Pottsville, elimina a todos aquellos pobres diablos que le importunan ante la proximidad de las inmediatas elecciones a su puesto, en las que ha surgido un candidato competidor. No conviene destripar mucho acerca de los auténticos motivos que impulsan la cruzada personal de “limpieza” emprendida por el protagonista, porque la sorpresa no tiene desperdicio, así que sólo diré que el tal sheriff Corey es uno de los personajes más cínicos, hipócritas, perturbados y mezquinos que haya visto en celuloide o leído en papel. El tipo es una letal víbora, fría y calculadora, camuflada tras una apariencia apática y tontorrona para, sin levantar escándalos, erigirse en juez y verdugo de su pueblo.

El irrepetible Jim Thompson retrata la corrupción de los personajes y, también, el sórdido ambiente en la sureña América profunda y los conflictos de intereses originados por las elecciones. Entrando de lleno en el realismo sucio de manera brutal, cruda y salvaje, la violencia y el humor negro y absurdo se dan la mano, así como altas dosis de cinismo e ironía que harán las delicias de aquellos lectores que gusten de emociones fuertes y de una historia que no deja títere con cabeza. Narrada en primera persona, todo lo veremos desde el fascinante punto de vista de este Nick Corey, azote implacable de almas perdidas y pecadoras, irónico purificador de la podredumbre.

Se lee a mil por hora en virtud del estilo directo, afilado y sin concesiones del autor. La narración es arrolladora y, encima, divierte gracias a los extravagantes freaks, todos ellos dominados por la oscuridad de sus almas, y los diálogos desternillantes.

Una de mis novelas favoritas. Imprescindible.

Críticas de Solo un asesinato (otra de sus grandes obras, lo juro) y 1280 almas, en  La Gangsterera.

Artículo sobre Jim Thompson, también, en La Gangsterera.

20 pensamientos en ““1280 almas”

  1. Descubrir a Jim Thompson otra de mis eternas tareas pendientes. Y yo iba a empezar Adiós, Muñeca que cada palabra de Chandler es pura poesía existencial tamizada de investigación pero me dió por abrir “Relatos vol. 1” de John Cheever.

    Y menudo bastardo el tal Cheever. Ya le conocía ya, ya había leído sus cuentos. Pero es peor aún. Ocho relatos y no baja el listón de ABSOLUTAMENTE MAGISTRAL. Pero absolutamente. Lo que no sabía es que cada cuento que hace, cada cuento que admiro.

    ¡Un saludo!

  2. Un libro estupendo y divertidísimo en su atrocidad. El protagonista es un antihéroe dummy inolvidable. Por cierto, que la adaptación cinematográfica de Tavernier, aunque cambia de localización entre otras cosas, no desmerece nada. Está estupendamente rodada e Isabelle Huppert está genial.

  3. Lo grande es que el sheriff no es “dummy”, sino que se lo hace.
    La adaptación de Tavernier me la han recomendado, pero aún no la he visto…

    Ah, y qué buena está siendo “Adiós, muñeca”… ¡Ese Marlowe!

  4. Espero que les guste. Cambia unas cuantas cosas de la novela, pero creo que el resultado es más que digno. Sobre todo me gusta el estilo con el que está rodada, esos planos-secuencia, aunque el ritmo puede hacerse algo pesado a veces y puede que el protagonista no coincida con lo que cada uno ha imaginado al leer el libro –como siempre, vamos–. Lo de la Huppert ya es debilidad personal.

  5. Tu pregunta sobre la película francesa se ha convertido en un clásico de mi blog. Es más, no te lo diré cuando lo vea para que lo sigas preguntando.

  6. Mis objetivos, preguntándote cansina e insistentemente por “De latir mi corazón se ha parado”, son:

    1) Someterte a una alta presión y generarte grandes expectativas para que afrontes el visionado de la película estando hasta los huevos.
    2) Estimular al Sr. Toldo para que también la vea ya que conozco de tu influencia en él.
    3) Influir a Marnie para que se una al carro tras haber caído en la tentación de ver “Calvaire” (después de la vara que dimos…).
    4) Impulsar a los lectores de tu blog a que se pregunten por qué extraño motivo doy tanto el coñazo con la peliculita. ¡A lo mejor alguien se pica y la acaba viendo!.
    5) Dármelas de “cinéfilo-que-ve-cine-europeo”, aunque soy de gustos muy americanos.
    😛

  7. Lo cierto es que hace ya un buen tiempo me enganché a la novela negra con “El cartero siempre llama dos veces”. Su prosa ágil, y sy estilo seco y áspero me llamó la atención, así que leí alguna cosita más de James M. Cain, para seguir con el clásico “Cosecha roja” del amigo Hammett. Pero luego no sé, lo dejé….de todos modos, me apunto directamente esta recomendación que pasa inmediatamente a mi top de libros por leer.

    Por cierto, ¿que tal el Palahniuk? nunca me ha atraído mucho y por ello no he leído nada de él. ¿Por donde empezar?

    Saludos

  8. Roberto, te recomiendo que no te lo pienses más respecto a Palahniuk. Me encanta este autor. Puedes empezar por “El club de la lucha” o “Asfixia” y seguir por “Superviviente” (para mí, su mejor novela). Es un tipo con un estilo muy directo y una visión oscura y apocalíptica del género humano. Mete el dedo en la llaga de nuestras miserias, pero lo hace con un sentido del humor brutal. Sus personajes son tremendos.

    Y Jim Thompson es otro de los imprescindibles. Lástima que, ahora mismo, sólo estén editados cinco de sus libros. Esperemos que la editoriales se pongan las pilas y podamos leer, de una puta vez, “La huida”.

  9. Tarde, como siempre… Coincido totalmente con vd. “1.280 almas” es un ejemplo de maestría narrativa, construcción de personajes y manipulación del lector. Lo habrán leído ya, pero en su día el que más me gustó de Thompson fue “El asesino dentro de mí”, otro tratado de psicopatología en primera persona, aunque menos humorístico y más serio.

  10. Hace unas semanas leí otra novela de Thompson, “Los timadores”. Me gustó, pero yo diría que no está al nivel de “1280 almas” y “Solo un asesinato”.

    También vi la adaptación de “1280 almas” de Tavernier, que Mr. Toldo mencionaba. Bueno, no está mal, pero me pareció un tanto cansina y no acabó de cuadrarme con lo que creo que la novela podría dar de sí.

    “El asesino dentro de mí” me encantaría leerla, pero desgraciadamente no está editada actualmente. Esperaré…

  11. De acuerdo de nuevo. “Los timadores” parece que va con el freno de mano echado, comparada con las otras, claro. “Sólo un asesinato”, esa no la he leído, habrá que conseguirla.

    En cuanto tenga tiempo me acerco a la biblioteca de mi barrio y miro a ver si aún conservan “el asesino dentro de mí”. Hace mucho que no cometo un delito contra la propiedad pública…😄.

  12. Pingback: Novela negra » 1.280 almas, de Jim Thompson

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