“Match Point”

Match Point (2005) / Director: Woody Allen / Guión: Woody Allen / Intérpretes: Jonathan Rhys-Meyers, Scarlet Johansson, Emily Mortimer, Matthew Goode, Brian Cox, Penelope Wilton, Ewen Bremner, James Nesbitt.

CON ALGUNOS SPOILERS 

“There are moments in a tennis match where the ball hits the top of the net, and for a split second, remains in mid-air. With a litte luck, the ball goes over, and you win. Or maybe it doesn’t, and you lose”.

Woody Allen nos da las claves desde los primeros compases de la película: una pelota de tenis que titubea en la red para caer de un lado u otro, el protagonista que lee Crimen y castigo y es conocedor de Dostoievski y la ópera trágica que acompaña el devenir de la historia como premonición. El azar, como factor influyente en el destino de los personajes, es esencial en esta revisión del Tom Ripley de Patricia Highsmith. Porque Match Point, aunque no está basada en ninguna novela de la escritora, nos presenta el irresistible y sutil retrato de un arribista (Jonathan Rhys-Meyers), es decir, de un ex-jugador de tenis de origen muy humilde al que le surge la oportunidad de prosperar y subir varios escalafones en la pirámide social de un salto.

Por suerte, Tom (Matthew Goode), uno de los alumnos a los que imparte sus clases de tenis, de familia adinerada y clase social alta, es la conexión perfecta para que Chris, el protagonista, escape de sus apuros económicos al conocer a Chloe (Emily Mortimer), la hermana, e iniciar una relación que acaba en boda. Chris, además, accede a la empresa de papá y ya es uno más del exquisito círculo. Sólo tiene que preocuparse por mantener feliz a la poco estimulante Chloe. Sin embargo, una femme fatale (pero menos), Nola (Scarlett Johansson), novia de Tom, dinamita el placentero futuro de Chris ya que éste se siente irrefrenablemente atraído por su tórrida sensualidad. Ella es una eterna actriz sin talento que también procede de orígenes modestos y que ha entablado su relación más por interés que por amor.

Desde muy pronto, percibimos que Chris, a pesar de su encanto y saber estar, no es trigo limpio. No parece ser sincero ni cristalino: algo oculta, actúa con falsedad y cinismo, finge, está con Chloe no por amor sino por pura comodidad. Es un tipo ambicioso, egoísta, distante y calculador que necesita aprovechar su gran oportunidad aunque deba interpretar el papel de esposo ejemplar. Y todo ello uno lo deduce a raíz de pequeños detalles que, con delicadeza, va diseminando el director en forma de diálogos, comportamientos o actitudes; y, fundamentalmente, de la medidísima actuación de Jonathan Rhys-Meyers, perfecto y creíble al máximo, que con sus miradas y gestos desvela la existencia de intenciones oscuras en su fuero interno.

La película se sigue con máxima atención porque olemos que por algún lado ha de explotar el engaño. La narración fluye con naturalidad y, casi sin que nos demos cuenta, la tensión crece en mínimas dosis hasta que llega la media hora final y algo sucede. Allen se acerca al terreno de la intriga y el suspense hitchcockiano y da un giro morrocotudo. No sorprende porque uno podría sospechar que llegaría según lo visto, pero lo cierto es que otorga a la cinta un nuevo y apasionante tono que enriquece y lleva aún más lejos lo que se había estado preparando y sugiriendo desde mucho antes.

En un momento dado, Chris experimenta un sueño que arroja luz. En la escena onírica, se hace referencia a Crimen y castigo, de Dostoievski, una novela en la que, aunque el protagonista comete un crimen y desactiva su conciencia para no sentir la culpa, en el fondo desea ser atrapado porque sólo se castigaría su acción en un mundo con justicia. Mientras que Robert Bresson adaptó la novela (o se inspiró) en Pickpocket (1959), el director neoyorquino la toma como base/referencia/influencia para dibujar un personaje de carácter poderosamente ambiguo y múltiples matices, superviviente desencantado, cuya mirada final puede significar lo que queramos: triunfo, derrota, resignación o apatía.

Por supuesto, los toques cómicos y corrosivos no faltan. La familia de estirados burgueses británicos y los policías que investigan cierto crimen son las dianas de algún que otro envenenado y divertido dardo.

Una película muy disfrutable (a pesar de algunas situaciones posiblemente demasiado reiterativas) y de sobria realización cuyo mayor interés reside, para mi gusto, en el complejo perfil del protagonista, intrigante en grado sumo, y la interpretación, insisto, de un Rhys-Meyers pletórico que transmite todo sin decir nada.

Valoración (0 a 5): 4

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21 pensamientos en ““Match Point”

  1. Totalmente de acuerdo, incluso más entusiastamente. Sólo has nombrado una vez a Hitchcock, a mí me parece que bebe muchísimo de él. No sólo por la tensión que se mantiene desde el momento que comete el crimen, sino por la temática de “historia normal que de repente se vuelve un sin vivir”. Lo dijo Trinity y le doy la razón: si esta película tuviese 40 años, sería un clásico. Quizá lo sea en el 2040.

  2. Por cierto, inmensos Rhys-Meyers y Scarlett, desprenden una química acojonante. Sus escenas de sexo son más excitantes que 50 horas de pornografía.

  3. La mejor peli de Allen desde “Delitos y faltas” (“Misterioso asesinato en Manhattan” me hace reir mucho, pero es una comedia), digna de Sir Alfred si el muy cabrón no llevase 26 años muerto.
    Crímenes y castigos, crímenes perfectos, imperfectos y femme fatale con un final antológico, impagables los detectives.
    Todo el casting está soberbio.

  4. Bueno, ¿y no has visto la tremenda influencia que la película ‘Un Lugar en la Cumbre’ del gran Jack Clayton tuvo en esta película? Por cierto, esa grandiosa película acaba de salir en dvd.

    Saludos.

  5. No he visto la película de Clayton, Red. Y otra que podríamos citar es “Un lugar en el sol”, con Montgomery Clift, que posee muchos puntos en común con la de Allen.

    KesheR, no descarto que dentro de unos años sea un clásico, pero para mí no llega a ser una obra maestra.

  6. Quizás debería haber matizado un poco más. Mi peli favorita de Allen es “Annie Hall”, y es una comedia. Me refería a que Allen últimamente se estaba dejando llevar por la comedia (tonta) con “Granujas de medio pelo” o “Un final Made in Hollywood” (que pese a sus virtudes no me entusiasma) y “Match Point” es algo más que “La maldición del escorpión de Jade” (que me gusta), solo eso.
    “Misterioso asesinato en Manhattan” es notable y la comedia un género que no hace falta reivindicar, “Un pez llamado Wanda”, “Clerks” o “La vida de Brian” son tres clásicos de tres épocas. Wilder, Keaton, Lubitsch…

  7. Coincido bastante con tus apreciaciones y también con tu valoración. En mi caso de Allen me decanto por “Manhattan” (para mi gusto su única obra maestra, pero es que yo apenas le doy tal distinción a poco más de 30 películas). la única pega para comentarte alguna cosilla es que la tengo algo olvidada, que la vi en septiembre del año pasado y el paso del tiempo y de las películas deja ciertas secuelas, pero, por si te interesa, también escribí algo sobre ella en su momento: http://www.ciao.es/Match_Point_Woody_Allen__Opinion_1037578

  8. No he leído la crítica porque aún no he visto la peli, pero viendo que en los comentarios se alude a Hitchcock, “Un lugar en la cumbre” y “Un lugar en el sol”, tendré que acercarme a ella antes de lo que pensaba. Ya lo comenté un día en mi blog, pero el Allen de los últimos años me estaba decepcionando bastante, y por eso no lo seguía con gran regularidad, aunque tenía esperanzas de reconciliarme con él gracias a esta película.

    Yo también me apunto a reivindicar la comedia como género. No estoy de acuerdo en que se considere un género menor o ligero, al contrario, es uno de los géneros más difíciles de lograr!

  9. Pues ya era hora que Allen continuase con genialidad la ruta abierta con Anything Else.

    Y el resultado es para mi una pieza maestra donde el director juega con nosotros hasta el final. Con un sabor a clásico.

    ¡Un saludo!

  10. Flojilla, aunque a mi Allen me parece un cansino que ha hecho alguna cosa buena por pura estadística, con una al año algo tiene que salir.
    La acabé de ver por Scarlett y porque esa historieta atrae como hacian las aventuras de Jessica Fletcher, escritas con tópicos para enganchar.

  11. Pingback: “Scoop” « « VIDEODROME »

  12. Lamento no tener más fresca esta película al escribir el artículo, ya que la he visto hace cuatro o cinco meses. Sin embargo, no puedo resistirme a ejercer de abogado del diablo ante un film de aceptación y aplauso unánime y que considero alejado de los méritos que le otorgaron. Más que en la película, me centraré en dos comparaciones que he leído en múltiples sitios y que confieso me han irritado soberanamente (obviamente, estoy abierto a todo tipo de collejas y rapapolvos :D): [Spoilers]

    1. “Match Point” y “Crimen y Castigo”.
    Aparte de la “referencia” (odio esta palabra) superficial, pedante y pretenciosa de mostrar al protagonista leyendo esta obra (una forma barata y facilona de elevar, en apariencia, las cotas de un film), no encuentro ninguna similitud, ya no digamos equiparación, entre la peliculita de Allen y la obra maestra de Dostoyevski. No voy a extenderme en la profundidad y complejidad que alcanza CyC y que MP no consigue ni esbozar, porque necesitaría varias hojas. Sólo mencionaré dos detalles claves de argumento, ya que ni siquiera en esto, en el puñetero argumento, coinciden: A) En CyC, el asesinato (alrededor del cual gira TODA la obra) tiene lugar al principio. En Match Point, al final. Useasé: CyC tiene su razón de ser en la profundización de la mente de un asesino TRAS COMETER EL CRIMEN, con todo lo que eso conlleva (sentido de culpa, miedo a ser atrapado, infierno interior, duda entre entregarse o no, relación de un asesino con el entorno, puesta en entredicho de los principios morales que llevaron a tal crimen, etc), a lo largo de setecientas páginas. En Match Point, el tío comete el crimen, reza para que no lo pillen, y se acaba la película. Todo el metraje se centra en las circunstancias ANTERIORES al asesinato. B) En CyC, el protagonista NO TIENE NINGÚN “MOTIVO” para cometer el asesinato, y ésto es fundamental desde el punto de vista semántico. MP es, básicamente, una exposición, a lo largo de dos horas, de esos motivos externos que no existían en CyC, con lo cual el sentido de ambas obras no llega, ni siquiera, a parecerse. C) En CyC el protagonista se entrega, atormentado. En MP se libra, y el tío tan contento. D) Al principio de la película, y en varias ocasiones a lo largo de ella, Allen deja bien claro que se trata de un film sobre la “suerte” (tiene que decirlo, no vaya a ser que el público no se entere). CyC no trata sobre la suerte. No tiene absolutamente nada que ver con la suerte.

    2. “Match Point” y “Alfred Hitchcock”.
    Bueno, no sé por dónde empezar. Si hay un cineasta opuesto a Hitchcock en el mundo y en la historia del cine, ése es Woody Allen. Hitchcock es un cineasta directamente emparentado con el cine mudo, eminentemente visual, Allen es un cineasta verbal, sus películas (MP no es una excepción) giran en torno al diálogo y la palabra. Una vez dicho esto, las diferencias se extienden hasta el infinito: donde en Hitchcock prima el montaje abstracto, los cambios de escala, el plano-imagen, la idea visual, en Allen la imagen es una mera reflejadora de una puesta en escena desarrollada para sujetar los diálogos de los actores, que actúan como en el teatro. Para muestra, un botón: el final de la película se resuelve con dos tíos diciéndose no-sé-qué en un despacho. Y luego se van a almorzar. Si a esto le añadimos que las imágenes de Allen no poseen, ni de coña, el aura mágica de las del director inglés, y pequeñeces como que en la práctica totalidad de las cintas de Hitch el protagonista es inocente, o de que el crimen se sitúa casi sistemáticamente al principio y no al final (Vértigo, Psicosis, Frenesí, Marnie, Yo Confieso, Extraños en un Tren, 39 Escalones, Crimen Perfecto, La Soga, etc, etc, etc,) nos damos cuenta de que es una comparación totalmente fuera de lugar.

  13. Tengo una duda:

    Cuando el protagonista aparece leyendo Crimen y Castigo, como que se harta y toma otro libro, un libro con la imagen de Dostoievski. O sea, hay dos libros. ¿Cuál es cual?

  14. Pingback: Mariana - quiero jugar al tenis :)

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