Regresando a Jacques Tourneur

La noche del demonio (Night of the Demon, 1957)

Revisar esta película equivale a reencontrarse con la eficacia del menos es más. Ya se ha dicho muchas veces: el cine fantástico de Tourneur oculta, amaga, sugiere, se desliza, te sumerge en un inquietante mundo de sombras que se traga a sus personajes… Aquí el protagonista, Dana Andrews, es un científico que se resiste a creer en lo sobrenatural. Su tarea de investigación casi es detectivesca, descubriendo la verdad e introduciéndose poco a poco en un estado de desconcierto que tambalea sus creencias. Extraordinarios son los momentos en los que su percepción de la realidad queda trastornada: cuando su visión se emborrona, cuando parece sentir algo extraño en los pasillos del hotel, cuando es perseguido por un humo en un bosque siniestro, cuando entra en contacto con los símbolos rúnicos… El personaje asume que existen fuerzas ocultas que se escapan de la razón y que surgen cuando son invocadas, revelando la fina línea que separa lo visible de lo invisible, lo conocido de lo desconocido, lo mundano de lo sobrenatural.

De insuperable puesta en escena atmosférica, de alucinantes contrastes de luz y sombras, se trata de un Tourneur cumbre al que sólo le hace mella la (un tanto chirriante) explicitud del demonio, recurso que le fue impuesto por el estudio.

Al caer la noche (Nightfall, 1957)

El último plano, que enfoca un maletín lleno de dinero que descansa en solitario sobre una superficie nevada, representa la piedra angular de este excelente noir basado en una novela del genial David Goodis. Cuando a la impecable elegancia de un cineasta como Tourneur se une el texto de un escritor tan crudo como Goodis, el resultado ha de ser sensacional a la fuerza, naturalmente.

Un hombre de una pieza (Aldo Ray, con un vozarrón afónico impagable) se encuentra en constante huida por la ciudad, perseguido por un par de criminales que van en busca de él para recuperar un dinero perdido. Estupenda la atmósfera de angustia que se establece desde el comienzo, impresionante el uso físico de los escenarios (urbanos y rurales, atención al clímax en la nieve) e intrigante la historia que va siendo desvelada a cuentagotas con un pie en el presente y otro en el flash-back. Y además, papel para una Anne Brancoft la mar de atractiva.

Wichita (ídem, 1955)

Interesante dilema el que plantea Tourneur: Wichita depende comercialmente de los ganaderos y los vaqueros que están de paso. Pero estos mismos vaqueros se desmadran hasta extremos intolerables cuando se emocionan con las putas, se emborrachan en el Saloon y se lían a tiros como locos. En estas circunstancias, interviene Wyatt Earp para arreglar las cosas e imponer de nuevo el orden. Adquiere el rango de Sheriff. Y a partir de ahí ordena que nadie pueda llevar armas mientras está en Wichita, lo que aleja a los vaqueros del lugar (temerosos de ir desarmados). La consecuencia de la decisión es perjudicial para la economía. Así, los pesos pesados del pueblo sugieren a Wyatt Earp que rectifique, que dé marcha atrás, pero el tipo se niega en redondo.

Opción 1: Mantener la prohibición de armas en Wichita. A favor: el pueblo se encontrará seguro, exento de violencia, y Wyatt Earp, hombre firme donde los haya, ya se encargará de aplacar cualquier intento de quebrantar esta ley. En contra: Wichita sufrirá comercialmente el hecho de que nadie querrá ir sin portar su revólver.

Opción 2: Despedir a Wyatt Earp y levantar la prohibición. A favor: los vaqueros regresarán y gastarán su dinero. En contra: Wichita posiblemente volverá a ser un lugar sin ley ni orden, expuesto a que se vuelvan a producir heridos y muertes.

Aparte de esta encrucijada, Wichita es un western elegante, conciso, que toma la figura del forastero recién llegado como guardián protector de un pueblo vulnerable que tan pronto acoge al protagonista como un héroe como después lo cuestiona amenazando con expulsarle. Joel McCrea es el HOMBRE inflexible y honesto, capaz de cortar de raíz el desorden.

Atención a la primera aparición de Wyatt Earp, cuya silueta, vista a lo lejos, recortada en el horizonte, confiere al personaje una entidad en principio misteriosa. El forastero que sale de la nada.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s