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Dic
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El cine de Budd Boetticher

En los últimos días me he programado un ciclo privado (con la indispensable ayuda del animalito de carga) sobre la filmografía de Budd Boetticher. Estas son las películas y mis impresiones, recopilando todos los comentarios que he ido escribiendo al respecto en el foro de Pasadizo:

Los cautivos (The Tall T, 1957)

Mi primera experiencia en el cine de Boetticher ha sido de lo más positiva, destacando, en forma de lista:

- Los paisajes áridos y rocosos como escenario descarnado.
- La concisión narrativa y el estilo directo de Boetticher, lo que supone una buena intensidad. 1 hora y 17 minutos de metraje única y exclusivamente y la impresión de que nada sobra, de que no hay floritura alguna ni redundancias ni adornos innecesarios. Nada se alarga más allá de lo necesario. Depuración narrativa por todo lo alto.
- La sequedad con la que el director resuelve la acción. Ni grandes tiroteos, ni heridos que “resucitan”, ni gente a la que haya que disparar 100 veces para que muera. Aunque no se regodee en el espectáculo de la muerte, están filmadas con contundencia.
- Los inesperados destellos de crueldad.
- Cierta fascinación del villano (Richard Boone) respecto al héroe (Randolph Scott). De los dos se sabe muy poco. Boetticher sólo necesita algunas pinceladas, algunos trazos. Personajes casi abstractos, en definitiva.
- Western “desglamourizado”, por decirlo de algún modo. Pocas tonterías. Se cuenta algo aquí y ahora. Directo al grano, sin concesiones.

Como dato curioso, The Tall T es del mismo año que El tren de las 3:10 y son películas similares pero contrarias: en la primera, el villano (Richard Boone) tiene cautivo al héroe (Randolph Scott); en la segunda, el héroe (Van Heflin) tiene cautivo al villano (Glenn Ford). Y en ambas películas, héroe y villano parece estar algo fascinados mutuamente, como si tuvieran un grado de complicidad o, incluso, como si no estuvieran demasiado lejos el uno del otro.

Por otro lado, ambas películas comparten ese estilo directo y de narración concentrada, tal y como hemos hablado.

Cita en Sundown (Decision at Sundown, 1957)

Un western estimable, correcto, aunque tal vez inferior al anteriormente comentado. Me sigue gustando el hecho de que, al igual que en la película anterior, Boetticher no se entretiene en rodeos y va al grano. El planteamiento es muy rápido y el desarrollo opta por la concisión. No en vano, abarca una hora y cuarto de metraje, nada más.

El amor y la venganza son, en este caso, los temas principales. Randolph Scott vuelve a asumir el protagonismo, y lo hace encarnando a un personaje angustiado y cegado por sus ansias de vengarse a toda costa. Sin embargo, luego descubrirá algo que lo hundirá aún más en la amargura.

Cabalgar en solitario (Ride Lonesome, 1959)

También aquí el recurrente Randolph Scott interpreta a un hombre obsesionado con la venganza. Un tipo hierático y duro que arrastra una tragedia personal. El último plano, con la quema del árbol del ahorcado, es grandioso.

Una vez más, llama la atención el paisaje. Todo es roca y arena. Un territorio árido o escarpado de gran fuerza atmosférica y que denota las difíciles condiciones del lugar.

Y de nuevo cabe destacar la pureza narrativa de Boetticher, que lima todo elemento superfluo en una tarea de poda que reduce la película a la mínima expresión de lo justo y necesario. Ni sobran planos, ni sobran diálogos, ni sobran tiros. Cada elemento tiene su función en el relato a partir de un llamativo minimalismo que debe de resultar dificilísimo de conseguir. En este sentido, el director parece vaciar el cuadro y sólo contar y mostrar lo que le interesa para que se desencadene la acción y comprendamos las motivaciones de los personajes. No es necesario, por lo tanto, que sepamos más.

Además, se percibe bastante atrevimiento a la hora de manejar la figura de la mujer. El personaje de una Karen Steele DESLUMBRANTE es mostrado sacando partido de sus encantos, sin tapujos. Boetticher se inclina por marcar sus formas (ojo a la sostenida imagen de Karen Steele de perfil) y por hacer que los personajes masculinos queden embobados por ella y lo digan bien a las claras mediante diálogos cristalinos.

Muy buen western, ya digo. Y de una modernidad tremenda… porque esta misma película, vista ahora, no denota envejecimiento alguno.

Una hora y nueve minutos, señores. Boetticher cada vez necesita menos tiempo.

La ley del hampa (The Rise and Fall of Legs Diamond, 1960)

Me ha parecido, lo digo ya, sencillamente impresionante.

Es una película absolutamente trepidante. Narrada a un ritmo imparable, no hay tiempo muerto alguno, y, así, esta crónica de ascenso y caída de un ambicioso aspirante a gangster está contada con una fuerza tremenda. Boetticher, en todas las películas que he visto hasta ahora, demuestra que era un narrador superdotado. Esa capacidad de síntesis, esa pureza en el proceso narrativo, esa economía de medios, esa increíble mesura suya para saber cómo poner en escena lo estrictamente necesario…

Además, es una película de una enorme modernidad. Añádanle algo más de violencia explícita, algo más de agresividad en los diálogos, coloréenla y… estrénenla ahora. No chirriaría, no.

También me ha parecido magnífico Ray Danton en la piel de “Legs” Diamond. Me lo creo del todo. E igual de excelente es el retrato del personaje: un tipo incapaz de amar, un recalcitrante arribista solitario… No hay redención ni perdón para este personaje totalmente negativo que sólo mira por sí mismo. Nada le diferencia de otros hampones. Incluso puede ser peor porque va dejando atrás a todos aquellos que representan un lastre para él. Un villano.

Obra maestra. La mejor película que he visto, por el momento, de este director.


3 Respuestas a “El cine de Budd Boetticher”


  1. Diciembre 4, 2008 a las 10:34 pm

    Es un autor que tengo en el debe. Prometo hacer los deberes y volver a comentar por aquí!

  2. 2 Red Stovall
    Diciembre 6, 2008 a las 3:26 am

    ‘Los cautivos’ es magnífica. En Enero se edita como Dios manda.

    Te recomiendo ‘Seven Men from Now’, otro western ejemplar.

    Saludos.

  3. Marzo 26, 2009 a las 6:29 pm

    muy inteeresante tu analizis. (Y)


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El título del presente weblog, "Videodrome", está extraído de la película del mismo nombre, dirigida por David Cronenberg en 1983. Haber usado este título es una muestra de admiración y homenaje hacia una obra capital y trascendente en su género. Y de igual modo, el nick del autor de este weblog, Max Renn, supone un tributo al personaje protagonista.

¿Qué es Videodrome?

"The battle for the mind of North America will be fought in the video arena: the Videodrome. The television screen is the retina of the mind's eye. Therefore, the television screen is part of the physical structure of the brain. Therefore, whatever appears on the television screen emerges as raw experience for those who watch it. Therefore, television is reality, and reality is less than television" (Videodrome, 1983)