“John Carpenter’s Cigarette Burns” [Masters of Horror]

Capítulo 8: “Cigarette Burns”, de John Carpenter 

AVISO: ES PREFERIBLE NO LEER SI NO SE HA VISTO.

 

“Una película es magia. Y en ciertas manos, un arma.”

“LA FIN ABSOLUE DU MONDE”:

El protagonista, Kirby Sweetman (Norman Reedus), que regenta un cine y se dedica a buscar películas raras, es llamado por el señor Bellinger (Udo Kier), un millonario coleccionista de cintas oscuras y extremas con obsesión por poseer la única y original copia de un film maldito y de paradero desconocido, “La Fin Absolue du Monde”. La película fue proyectada por primera vez en la noche de apertura del festival de cine fantástico de Sitges y causó una tragedia inexplicable al morir cuatro personas a raíz de su visionado. Según la leyenda, al parecer el público que asistió a la proyección enloqueció y se generó el caos y la violencia en una sala que se tiñó de sangre. En consecuencia, su director, un tal Hans Backovic, la robó con el fin de sacarla del país, pero el gobierno se apoderó de ella y trató de destruirla… sin conseguirlo.

LA BÚSQUEDA:

Bellinger ofrece a Sweetman una enorme suma de dinero a cambio de que encuentre la tan ansiada película. El coleccionista de marras, que tiene en su poder ciertos elementos del rodaje como fetiches de su malsana fascinación, se muestra obsesionado por verla bajo cualquier circunstancia y averiguar por sí mismo el verdadero alcance de sus perturbadoras y poderosas imágenes, mientras que el rastreador de films necesita imperiosamente el dinero para saldar una vieja deuda. La búsqueda, así, da comienzo…

EL ÁNGEL PROFANADO:

Bellinger no sólo colecciona obras cinematográficas siniestras. También tiene cautivo en su casa a una extraña criatura, símbolo de los malvados límites del proceso artístico extremo, que aparenta ser una especie de ángel caído con las alas arrancadas, encadenado como un grotesco souvenir y que participó en el largometraje maldito. “Nosotros éramos parte de la película, agarrados al negativo como el alma a la carne”, confiesa este ser de divinidad profanada.

 

LAS QUEMADURAS DE CIGARRILLO:

Timpson, el proyeccionista del cine de Sweetman, es un aficionado a coleccionar aquellos fotogramas donde aparecen las llamadas “quemaduras de cigarrillo” (cigarette burns) en una esquina y que indican el cambio de rollo en la proyección. Timpson da una de las claves del capítulo cuando afirma que las quemaduras anticipan que “algo va a suceder”. A continuación, apostilla (en relación al fotograma de marras): “Sácalo de donde esté y de repente es anarquía”.

PASADO OSCURO:

Kirby Sweetman es un hombre atormentado por cierto suceso de su pasado sentimental del que trata de escapar sin conseguirlo. La tragedia le persigue como un insoportable cargo de conciencia imposible de olvidar y capaz de conducirle a la autodestrucción.

LA PALABRA DE LA CRÍTICA:

A.K. Myers es un crítico arruinado, posiblemente ido, que jamás logra terminar su análisis crítico de “La Fin Absolue du Monde” y que se siente irremediablemente atraído por verla de nuevo. Dice: “El film de Backovic en ciertas manos es un arma”. Y alude al poder de los cineastas como máximos responsables de la obra: “Nosotros confiábamos en los directores. Nos sentamos en la oscuridad desafiándoles a que nos afecten, seguros de que ellos saben que no pueden ir muy lejos”. Pero Backovic era “un terrorista. Abusó de esa confianza que depositamos en los cineastas. Él no quería herir a las audiencias; quería destruirlas por completo”.

DE TAL PALO, TAL ASTILLA:

La música es obra de Cody Carpenter, quien sigue la línea de los temas compuestos por su padre como leit motiv de sus películas. Dos gotas de agua.

EL CINE:

En Cigarette Burns, Carpenter habla, de una u otra manera, de las películas (“La Fin Absolue du Monde”), de los cines (el cine de Kirby), del público (los espectadores que vieron la película maldita y los personajes que van en su búsqueda para verla), de los directores (Backovic), de los actores (el ángel), de los críticos (A.K. Myers), de los programadores (Kirby), de los proyeccionistas (Timpson), de los directores de fotografía (el del film buscado perdió… la vista), de los montadores (cuya labor es aludida por el brutal y sanguinario Dalibor), de los productores (la esposa de Backovic se refiere al Mal), de los festivales (Sitges y Rotterdam), de los archivos de películas (el que está ubicado en París), de los coleccionistas (Bellinger), etc… Hay, por lo tanto, alusiones al universo del cine en sus diversos aspectos. Es cine sobre cine sobre cine. Por ello, estamos ante un ejercicio metalingüístico apasionante y apasionado; un sórdido canto de amor a la cinematografía especialmente dirigido al cinéfilo y al conocedor del fantástico en general y de Carpenter en particular. Es la prueba, en definitiva, de que el director de La Cosa aún está en forma y tiene mucho que decir.

EL OUTSIDER:

Backovic es la transgresión en el cine, el distanciamiento de los cánones, la experimentación extrema, la negación a la falsedad y complacencia de Hollywood (un par de referencias punzantes se diseminan en el metraje). Carpenter defiende un cine muy alejado de las modas comerciales representadas por la “fábrica de los sueños” y es fiel a su personal estilo aunque le reporte dificultades para iniciar nuevos proyectos.

HOMENAJES Y PUNTOS COMUNES:

Referencias cinéfilas a Nosferatu (en un cuadro que decora la casa del millonario), El abominable Dr. Phibes (mencionada por Bellinger cuando dice que prefirió ver esta película en Sitges antes que el film de Backovic), Rojo oscuro (que se proyecta en el cine de Sweetman) y Dario Argento. Y los puntos en común con la carpenteriana En la boca del miedo (1995) no son pocos: el director (Hans Backovic) y el escritor (Sutter Cane) como desaparecidos autores de una obra maldita que causa un efecto enloquecedor a quienes se acercan a ella, los personajes de Norman Reedus y Sam Neill como encargados de esclarecer el misterio y cumplir una misión suicida, la presencia de fuerzas diabólicas y sobrenaturales alrededor de la creación artística, la no existencia de una salida ni una esperanza para unos protagonistas cuyo fin se encuentra ante una pantalla de cine…

NUEVA CARNE Y PERCEPCIÓN DE LA REALIDAD:

Algo de la “Nueva Carne” de David Cronenberg y de su visionaria película, Videodrome, hay aquí. Por un lado, Kirby Sweetman es, a la manera de Max Renn en Videodrome, un personaje que se somete a la influencia peligrosa del film que busca, provocando en él un proceso de transformación que le lleva a sufrir una percepción distorsionada de la realidad y marcada por los círculos que se asemejan a las propias “quemaduras de cigarrillo”, señales que indican el comienzo de sus pequeñas pesadillas donde cualquier atrocidad puede ocurrir. Si Max Renn perdía la razón y sufría alucinaciones a partir de ver la señal de un misterioso canal de televisión, nuestro protagonista sufre alteraciones conforme se acerca al objeto de su búsqueda. Por otro, también tenemos esa fusión entre celuloide y carne, como demostrará gráficamente Bellinger al querer ser parte, literalmente, del cinematógrafo con sus propias entrañas, o las lesiones que se autoinflingen para destruir sus cuerpos quienes se someten a ella. Y no olvidemos la presencia, en ambas, de las snuff movies como foco de la depravación humana.

FORMATO TELEVISIVO:

Cigarette Burns es el magistral capítulo 8 de la serie Masters of Horror, creada por Mick Garris para la cadena Showtime, pero es más que televisión. Es cine de muchos quilates aunque se nos presente en estado comprimido, en función de los medios y la duración que caracterizan al formato doméstico. Y lo cierto es que es una lástima que el capítulo no se convirtiese en una película y se estrenase en cines para el disfrute de todos. Las limitaciones televisivas provocarán, probablemente, que su calidad no sea debidamente apreciada y que al público se le escape.

Una joya.

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26 pensamientos en ““John Carpenter’s Cigarette Burns” [Masters of Horror]

  1. Muy buena reseña. A mi me encanto “Cigarette Burns”. Quizá le lastre el formato televisivo, con fugaces planos generales, solo de situación, y profusión de planos cerrados, pero esto le hace centrarse en el relato, en los personajes y se marca unas escenas gore de antología, por su impacto realista, cosa que no recuerdo en Carpenter, salvo en “La cosa” y esa era gore fantástico. Aunque “Cigarette Burns” es de genero fántastico, su gore es realista, y da en el clavo. Quizá te de la razón en el metalenguaje, aunque lo que a mi me impresiona es su capacidad de hacenos creer que existe la pelicula, y tenemos ganas de verla. Eso me asusta. En mi Blog le di un 4+ sobre 5.
    Retomando lo del metaleguaje, homenajea y reflexiona sobre el cine, pero me queda lejos de profundos experimentos sobre el lenguaje en “Persona” de Bergman, o en peliculas de Alain Resnais, Godard o Antonioni. Aunque seguiré tu consejo y le daré un segundo visionado, que es cortita. Saludos

  2. Yo no creo que se quede lejos ni de Bergman, ni de Resnais, etc…Carpenter es coherente con su visión del cine, con sus principios cinematográficos, estableciendo una reflexiona personal, muy aa su manera, a través de lo que mejor sabe hacer. Eso le honra y le sigue haciendo grande.

    Saludos

  3. Hombre, sazmann, no sé… No me parecen muy comparables. Puede que el experimento de Carpenter no sea tan “profundo” ni complejo, pero indudablemente es atractivo, seductor, vibrante, enérgico, fiel a sus principios y posiblemente más entretenido.
    El tito John parte del género fantástico para acometer un homenaje al cine y una reflexión sobre sus efectos y posibilidades. Y lo hace en menos de una hora y con las limitaciones televisivas.
    Y por cierto, yo sí creo que en un segundo visionado “Cigarette Burns” crece. Yo lo he hecho y me gustó más en la revisión.

  4. Bueno, después de cinco años sin echarnos nada a los ojos, el viejo sabio, el maestro del terror, John Carpenter, vuelve con las pilas cargadas.
    Y lo hace con una película de una hora de duración para la serie “Masters of horror”, una especie de “Historias para no dormir USA”, con los grandes del género de ayer y hoy, como Miike, Landis o Argento, y aprueba con notable alto.
    En su historia, “Quemaduras de cigarrillo”, Norman Reedus (con un asombroso parecido, cada vez más, a Leonardo DiCaprio) interpreta a Kirby Sweetman, un cinéfago en apuros al que le encargan la búsqueda de una película maldita, “Le Fin Absolue du Monde”, que años atrás, provocó la muerte de todo aquel que la veía y de todo aquel que trabajó en ella.
    Referencias cachondas, como cuando afirman que se estrenó treinta años atrás en un primerizo festival de Sitges, y otras cinéfilas, como a Dario Argento o a Nosferatu.
    Críticos tarados y personajes extremos se dan cita en una hiperviolenta pequeña gran película que nos trae a un Carpenter en plena forma (al menos tras la cámara) y que nos recuerda al de “En la boca del miedo”.
    Llena de detallazos, como el momento en el que el ayudante de Sweetman “recorta” la película a ritmo de “jump cuts” y salvaje al 100%, se hace muy recomendable para los fans de Carpenter, pero sobre todo, para los fans del género.
    Desconozco si llegará a España algún día, aunque sea en venta (en USA se comercializan en lujosos programas dobles cargados de extras), pero de momento la mula está para estas cosas, nos ha jodido.
    Ojo a la película propia que se marca el gran Udo Kier y a las atrocidades que se ven en cincuenta y ocho minutos de metraje, corte a las alas de un ángel incluida.
    Una frase: “Haré mi propia película”
    Un 9.

  5. Bueno, parece que casi hay unanimidad (por lo que he leído en internet) respecto a las excelencias de “Cigarette Burns”, que no es sino la prueba de que el maestro aún no chochea y que tiene cuerda para rato.
    Reflexionando sobre este trabajo, creo que lo que más me perturba es lo que ocurre durante el encuentro de Kirby con el sanguinario Dalibor, el tipo de las snuff movies. Es sobrecogedor, como esa alusión a cortar las alas del ángel, lo que supone la profanación de lo divino por parte del Mal.
    Como decía Roberto en su blog, ojalá Carpenter realice, algún día, su versión de “La fin absolue du monde”.

  6. Carpenter ya logró co”La Cosa” llevar la épica al género de terror, ¿por qué no lo va a hacer otra vez?
    Según IMDB tiene dos proyectos, uno ya en prepro, aunque lleva asi ya un tiempo…

  7. Dios te oiga, Libertino.
    Atención, porque Carpenter ya está filmando un nuevo capítulo en la 2ª temporada de “Masters of Horror”. Se titula “Pro-Life”, los guionistas con los mismos de “Cigarette Burns” y será el cuarto.

    Según esta web ( http://www.fantasy.fr/news/actu/1206.html ), para la 2ª temporada tenemos:

    - John Landis (Family)
    - Dario Argento (Pets)
    - Tobe Hooper (Damned Things)
    - John Carpenter (Pro Life)
    - Ernest “Demon Knight” Dickinson
    - Stuart Gordon (Black Cat)
    - Joe Dante
    - Mick Garris
    - Brad “Session 9″ Anderson
    - Tom “Jeux d’enfant” Holland

  8. estube leyendo una cosa muy interesante…. existe la pelicula ” La fin absolue du monde ” es la misma historia q cuentan en la pelicula… solo q dicen q la unica copia d la pelicula se quemo durante la proyeccion, causando el incendio de la sala de cine del festival….
    me dejo perplejo este dato….
    tmb lei q muchas sectas satanicas aseguran aver buscado esta copia de la pelicula… aunque sin exito…
    y q muchos fanaticos del cine pagan gigantes cantidades de dinero por ella….
    saludos

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  13. Que cosa más mala, estoy flipando cuando veo que la gente habla tan bien de ella. Este telefilme es de lo peor que he visto en mucho tiempo, el guión es tan malo y ridículo que da pena, es imposible enterarse de nada porque todo es confuso y mal explicado, ¿qué signífica el ángel ese? ¿que signfica esa secuencia del snuff?, ¿por qué la gente parece estar esperando siempre al tio?. Por dios, que mal, que desesperación aguantar esa larga hora de metraje solo para saber el significado del misterio y al final no te explican nada de nada.

    Las actuaciones son tan deplorables que me hacian hasta gracia, que pena, hasta Udo Kier hace el ridículo, del protagonista no mencionarlo, es imposible hacerlo peor. La dirección es espantosa, parece un telefilme barato cutre de esos que echan a las 3 de la madrugada y nadie ve. Lo único que salvo es la música, aunque tampoco destaca demasiado.

    En definitiva, un desastre cinematográfico como pocos , horrible, ridículo espantoso y deplorable… por mucho que lo intente me resulta imposible entender que a alguien le pueda gustar lo más mínimo, no tiene sentido…

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  16. impresionante
    la búsqueda de sensaciones con la que muchos llegamos al cine de terror, elevado a la máxima potencia, que buena.
    Iveldie te aconsejo verla otra vez, las preguntas que haces estan perfectamente explicadas.
    la sobreexplicacion en una pelicula es lo mas penoso del mundo, para eso siempre tendras a los teletubies, que al terrorifico grito de “otra vez, otra vez” te lo contaran todo de nuevo.

  17. Pero existió la tal pelicula? me refiero a la que está (supuestamente) basada “Cigarette Burns”.
    Por cierto buena peli… La secuencia de la fábrica abandonada me persigue desde que la ví hace unas semanas. El rollo snuff ese me acojona cosa mala…

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